‘Rise Up’ golpea más fuerte con su mensaje que con sus puños

‘Rise Up’ (‘Levántate’) es la nueva película de European Dreams Factory, la productora sevillana especializada en cine con valores. Un drama con artes marciales que apuesta todo a la fe y la superación personal, aunque se deja en el camino parte de lo que el género pide.

La premisa tiene gancho. MK Old Man es un campeón retirado de artes marciales mixtas que acepta un último combate contra Rick R.M. Nadie le da opciones. Antes de subir al ring, aparece Jero, su viejo entrenador, del que llevaba tiempo alejado. También regresa Ana, enfermera y exnovia, que junto a Jero le ayuda a enfrentarse a una situación vital de la que no se sale con dinero. MK recurre al suicidio para acabar con su sufrimiento, pero ese acto le abre la puerta a una realidad distinta y esperanzadora.

Ahí es donde la película encuentra su centro de gravedad. Todo el tratamiento de la fe funciona como pilar que sostiene la historia, da sentido a las decisiones de los personajes y justifica su evolución. No es un recurso decorativo: es el motor narrativo. Y está bien integrado, sin caer en el sermón ni en la impostura.

El reparto lo forman Javier Lorenzo, Juan Rueda, Cristina González, Carlos Caña y Felisa Parrao. La relación entre los personajes resulta natural, con una fluidez que se agradece especialmente cuando la película introduce toques de comedia. Esos momentos aligeran el tono y acercan la historia al espectador. Producen Armageddon 2020 AIE y European Dreams Factory, la compañía fundada en 2008 en Sevilla que ya ha firmado títulos como ‘San Jorge’, ‘Esperanza viva’ y ‘En busca del mesías’. Su línea es clara: cine que entretiene y deja algo dentro.

El problema más evidente es el que menos se esperaría en una película que lleva las artes marciales en su ADN. Hay poca acción. Las escenas de combate no tienen el protagonismo que el género exige y el potencial marcial de la historia queda desaprovechado. Cuando tienes un campeón retirado que vuelve al ring para un último enfrentamiento, el espectador necesita sentir esos golpes. Y aquí se quedan en segundo plano, subordinados siempre al mensaje.

También se nota que el presupuesto es limitado. No es un defecto en sí mismo, porque hay películas extraordinarias rodadas con poco dinero. Pero sí condiciona lo que se puede hacer con las coreografías y la puesta en escena de los combates, que es precisamente donde la película más necesitaba lucirse.

Lo que queda al final es una historia de superación personal honesta. De caída y de levantarse. De aprender que rendirse no es la respuesta aunque el dolor diga lo contrario. ‘Rise Up’ destaca más por lo que quiere contar que por cómo lo envuelve, y eso es a la vez su mayor virtud y su techo. Cuando el mensaje pesa más que la forma, la película conecta con quien busca algo más allá del espectáculo, pero se queda corta para quien esperaba adrenalina.

European Dreams Factory sigue fiel a su lema. Cine con valores. ‘Rise Up’ lo cumple. Otra cosa es que el equilibrio entre el drama espiritual y el género marcial termine de cuajar. La fe mueve montañas, dicen. Aquí mueve la película entera. Para bien y para sus limitaciones.

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