‘Y así seguirán las cosas’ arranca su última fase de rodaje en Carrión de los Condes

La ópera prima de Marina Palacio ha comenzado a rodar su tramo final en la localidad palentina de Carrión de los Condes. El largometraje, de 90 minutos, lleva filmándose durante varios veranos consecutivos y aborda la infancia, la memoria y la despoblación rural a través de Germán, un niño que crece en un pueblo que se vacía.

La decisión de rodar solo en verano, año tras año, no es capricho. Es la columna vertebral del proyecto. El paso del tiempo queda grabado en los cuerpos, las voces y los gestos de los niños protagonistas. No se simula el crecimiento: se filma. Un planteamiento que recuerda al que Richard Linklater empleó en ‘Boyhood’, pero trasladado aquí a la meseta castellana y al universo de unos críos no actores con los que la directora lleva años conviviendo.

«Rodar una película durante tantos años es dejar que el cine se mezcle con tu vida», explica Palacio. «Ha sido un privilegio rodar con aquello que me ha visto crecer: mi pueblo, sus paisajes, su gente. Y escribir esta historia junto a mi padre, convirtiendo también el proceso en algo profundamente importante para mí». El guion lo firma junto a Kechus Palacio, su padre.

La cineasta donostiarra asume triple función: dirección, dirección de fotografía y guion. A su alrededor, un equipo técnico con nombres que pesan. Eva Valiño (‘Segundo premio’) como jefa de sonido, Ana Pfaff (‘Alcarràs’) en la asesoría de montaje, Maitane Carballo (‘El regalo’) como montadora y Alejandro Castillo (‘Flores para Antonio’) en la postproducción de sonido. La postproducción de imagen corre a cargo del estudio Elamedia.

Produce Gariza Films, la productora de Lara Izagirre Garizurieta, conocida por ‘20.000 especies de abejas’. Ana Angulo Umaran e Itxaso Frau Terradillos, ambas vinculadas a ‘Cuerdas’, se ocupan de la dirección de producción. El presupuesto supera los 1,4 millones de euros, de los cuales más de 700.000 llegaron a través de las ayudas selectivas del ICAA en 2025. El filme cuenta además con el respaldo del Gobierno Vasco, la Junta de Castilla y León, EITB y RTVE.

El recorrido previo del proyecto ya dice bastante. Premio al proyecto europeo más prometedor en Industry Tallinn, Premio de Corte Final en Intersección, Premio Zinebi Networking. Ha pasado por espacios como NOKA Mentoring, Ikusmira Berriak, Green Film Lab y ESCAC Ópera Prima, entre otros. No es un debut improvisado.

La película se mueve en esa frontera entre ficción y documental que cada vez interesa más. Palacio no impone un guion cerrado a los niños, sino que construye el relato a partir de cómo juegan, hablan y se relacionan con el pueblo y el campo. La despoblación no aparece como tesis sociológica. Aparece en la rutina de Germán, el único niño en un pueblo casi deshabitado, rodeado de adultos y ancianos hasta que el verano le devuelve a sus amigos y los campos se convierten en territorio de juego y de vida.

Carrión de los Condes no es un decorado. Es el pueblo familiar de Marina Palacio, el lugar donde creció y el escenario de todo su imaginario. Que la última fase del rodaje termine allí cierra un círculo que lleva años dibujándose, verano a verano, fotograma a fotograma.

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