La ópera prima de Marta Matute aterriza en Filmin el próximo 4 de septiembre. La película se llevó la Biznaga de Oro a la mejor película en el Festival de Málaga 2026 y llega a la plataforma con dos premios de interpretación bajo el brazo.

‘Yo no moriré de amor’ cuenta la historia de Claudia, una joven de 18 años cuya vida se fractura cuando la enfermedad neurodegenerativa de su madre lo devora todo. No hay edulcorante. La película se mete de lleno en lo que nadie quiere mirar: la culpa, la rabia, el cansancio extremo, la frustración y ese deseo legítimo de salir corriendo que sienten quienes cuidan sin haberlo elegido.
El reparto lo encabezan Júlia Mascort, Sonia Almarcha, Laura Weissmahr, Tomás del Estal y Guillermo Benet. Mascort y Del Estal no pasaron desapercibidos en Málaga: ambos se llevaron las Biznagas de Plata a la mejor interpretación femenina y masculina de reparto, respectivamente. Dos premios que dicen bastante del nivel actoral de una película que, sobre el papel, podía haberse quedado en el gesto bienintencionado.
Lo que hace diferente a esta cinta es que no viene de la imaginación, sino de la cicatriz. Matute cuidó a su propia madre, diagnosticada de demencia frontotemporal, entre los 18 y los 27 años. Nueve años. Casi toda su juventud. Esa soledad, esa ausencia de referentes de su edad en la misma situación, es lo que empuja el proyecto. No es un drama sobre la enfermedad. Es un drama sobre lo que le pasa a quien se queda al lado.
La directora no idealiza nada. El hogar que retrata es uno donde el afecto escasea y las discusiones son el ruido de fondo. La enfermedad no une a la familia como por arte de magia. Al contrario: genera un dolor compartido que transforma los vínculos a lo largo de los años. Todo visto desde los ojos de la hermana menor, que es quien más tiene que perder y menos herramientas tiene para entenderlo.
Hay también una capa política que la película no esconde. ‘Yo no moriré de amor’ apunta directamente a la falta de recursos institucionales para familias con personas dependientes. Señala cómo el sistema mira hacia otro lado con quienes dejan de ser productivos. No es un panfleto, pero tampoco disimula su posición.
El camino hasta aquí ha sido largo. El proyecto empezó a gestarse en 2020, dentro de las Residencias de la Academia de Cine. Un año después, el guion recibió el Premio SGAE de Guion Julio Alejandro. Antes de rodarse, pasó por laboratorios como Ventana CineMad, CDPAI, Ventana Sur y La Incubadora de la ECAM. Matute, licenciada en Comunicación Audiovisual y diplomada en Arte Dramático, se tomó el tiempo necesario para afilar cada arista del guion. Y Málaga le dio la razón.
El 4 de septiembre, Filmin pone a disposición una ópera prima que ya ha demostrado en festival lo que vale. ‘Yo no moriré de amor’ no pide compasión ni aplauso fácil. Pide que mires donde normalmente apartas la vista.



