Agamenón es el punto de partida de toda la historia que cuenta Christopher Nolan en ‘La Odisea’. El rey de Micenas, líder de la Guerra de Troya, vertebra el relato desde las sombras. Y sin embargo, nunca le vemos la cara.

El personaje aparece reducido a una silueta. Un casco, una armadura y nada más. Nolan decidió que Agamenón funcionara como una presencia imponente pero invisible, un fantasma con peso narrativo que no necesita mostrar un solo gesto para sostener la película. Lo que tiene más sentido del que parece: su importancia real pertenece a ‘La Ilíada’, no a ‘La Odisea’, así que aquí opera como una sombra que lo pone todo en marcha sin ocupar el centro.
Lo que mucha gente no sabe es quién hay debajo de esa armadura. Ni más ni menos que Benny Safdie, el director que tras la ruptura con su hermano Josh firmó en solitario ‘The Smashing Machine’, la película con Dwayne Johnson que no terminó de conectar ni con el público ni con la crítica. Safdie también creó, dirigió y protagonizó la serie ‘The Curse’, demostrando que lo suyo delante de la cámara no es un capricho puntual.
La conexión entre Safdie y Nolan tampoco es nueva. Ambos ya habían trabajado juntos en un proyecto anterior que dejó clara la amistad entre los dos. Que Nolan le reservara un papel así, uno en el que nadie puede reconocerle, dice bastante sobre el tipo de colaboración que tienen. No se trata de lucirse. Se trata de estar ahí.
Nolan tenía claro desde el principio que después de ‘Oppenheimer’ necesitaba hacer algo completamente suyo. Descartó los rumores que le situaban en una película de vampiros, en un remake de ‘El trueno azul’ o en una adaptación de ‘El Prisionero’. Eligió Homero. Y dentro de Homero, eligió convertir a su personaje más poderoso en alguien a quien jamás le vemos los ojos.
Safdie, mientras tanto, busca su siguiente movimiento tras un periodo irregular. Pero que Nolan le llame para esconderle dentro de una armadura y aun así hacerle imprescindible es, como mínimo, un gesto que vale más que cualquier primer plano.
