‘El guardián’: el retrato mínimo de un hombre varado en el Pacífico

La directora española Nuria Ibáñez Castañeda salta del documental a la ficción con una coproducción hispano-mexicana que apenas se despega de lo primero. El resultado es un ejercicio tan auténtico como exiguo.

Rodada en Bahía de los Ángeles, en la Baja California, ‘El guardián’ cuenta la historia de Basilio. Un hombre elemental que recoge la basura que dejan los turistas en ese rincón del Pacífico. Un hombre al que no le pagan, que vive en una choza inmunda y que mira la vida con cara gastada. Prácticamente ahí se acaba todo.

El personaje fue deportado de Estados Unidos tres años antes por una pelea. Tiene familia al otro lado. Apenas tiene trabajo porque los turistas ya se fueron. Sigue ahí sin que nadie, ni el espectador, termine de entender por qué. Hay un conflicto con la pesca ilegal de la totoaba, una especie protegida al borde de la extinción, pero la película lo trata con el mismo desinterés con el que trata casi todo lo demás.

Lo que sí tiene ‘El guardián’ es una pátina de verdad difícil de fabricar. A Basilio Moncada lo interpreta el propio Basilio Moncada. No es actor. Es el tipo. Y eso se nota en cada plano. La cámara se pega a su rostro y a su entorno con esa proximidad que solo da lo filmado sobre el terreno, sin artificios.

Ibáñez Castañeda viene del documental y se nota. Su primera incursión en la ficción conserva ese pulso observacional, esa paciencia ante lo cotidiano. El problema es que la historia que envuelve a Basilio es tan diminuta que apenas genera tracción narrativa. Los dramas del trabajo, la subsistencia, la inmigración y lo vacía que puede ser la vida están ahí, pero la película los muestra sin empujarlos hacia ningún sitio concreto.

Hay un tipo de espectador que sabe encontrar valor en esto. En lo desnudo, en lo que no necesita subrayado ni arco dramático convencional. Para ese público, ‘El guardián’ puede funcionar como un corrido triste y honesto sobre un hombre al que el mundo ha olvidado. Para el resto, la experiencia se parece demasiado a mirar por una ventana sin que pase gran cosa al otro lado.

Una película que elige la autenticidad por encima de todo. Incluido, por desgracia, el interés.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *