Marta González de Vega, guionista de ‘Haciendo amigos’: «Tengo abdominales de reírme»

La guionista y actriz Marta González de Vega ha escrito su propio papel en ‘Haciendo amigos’, una película en la que interpreta a una monitora de personas con discapacidad intelectual. Un proyecto que, según ella misma reconoce, le ha marcado.

González de Vega no es una cara que el gran público identifique al instante. Pero su nombre lleva dos décadas y media sosteniendo parte de la comedia española desde dentro. Más de 500 monólogos escritos para El Club de la Comedia. Diez películas con Santiago Segura como director. Diez años representando cada fin de semana su obra ‘De Caperucita a loba en solo seis hombres’ en Madrid. Una carrera hecha desde la sombra, con la escritura como trinchera.

En ‘Haciendo amigos’ ha dado un paso más: escribirse un personaje a medida. Antes de teclear una sola línea, se sentó con cuidadores reales y les pidió que le contaran «todo lo que los demás hacemos mal con las personas con discapacidad». La respuesta fue directa: «Los infantilizamos, los invisibilizamos, no los nombramos». Eso vertebra la película entera. Su obsesión, dice, era que todo fluyera «de manera natural, orgánica», sin caer en lo paternalista ni en lo panfletario.

Sobre la comedia tiene las ideas claras y no se anda con rodeos. «El humor tiene que entrar en la oscuridad para encender la luz», afirma. «La risa es lo más instintivo que hay: nuestra arma más poderosa frente al miedo». A quienes tildan el género de superficial les responde con una convicción curtida en años de oficio.

La doble condición de guionista y actriz la resume con una imagen que lo dice todo: «Escribir es como enamorarse, con sus altibajos, sus dudas, su ansiedad. Y actuar es como hacer el amor: disfrutar de todo eso». Reconoce que de las dos carreras, la de intérprete es la que menos ha podido desarrollar. Y lo suelta casi con guasa: «Desde aquí me ofrezco a actuar para otros. Estoy deseando hacer época».

Su relación profesional con Segura ocupa un lugar central en su trayectoria. Diez películas juntos. «Nos entendemos muy bien y me siento súper libre», explica. Y cuando discrepan, su estrategia tiene algo de guerrilla creativa: «Lo que pienso es que me voy a vengar haciendo algo mejor». Guarda ideas durante años hasta que encuentran su hueco. Una escena que escribió a los 27 acaba de ver la luz en una de las últimas entregas de la saga.

Las críticas a esas películas, que acumulan tres millones de espectadores cada una, no le quitan el sueño. «Hay muchas críticas basadas en una pseudo intelectualidad que opina que el éxito es contrario a la calidad, y eso es absurdo». Tres millones de personas saliendo del cine felices. Difícil de rebatir con una reseña.

A sus 50 años, con 25 de oficio a las espaldas, Marta González de Vega se considera más valiosa que nunca. «Se puede ser muy interesante a los 30, pero es muy, muy difícil que ese mismo ser humano no sea más interesante a los 60». De la carrera de Derecho que estudió antes de lanzarse al cine le queda algo muy concreto: la vocación de defender a sus personajes. «Aunque sea un narcisista, un malvado, tienes que entenderlo para poder escribirlo. Soy la abogada de mis personajes, aunque sean los malos».

Eso y los abdominales. Los emocionales, los intelectuales. Los que se hacen intentando comprender a quien tienes enfrente. Y, sobre todo, los de reírse de una misma.

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