Filmin estrena el próximo 14 de agosto ‘Truly Naked’, la ópera prima de Muriel d’Ansembourg. La película, que ya pasó por la sección Perspectives de la Berlinale y por el Atlàntida Mallorca Film Fest, aterrizará en la sección Trends de la plataforma.

El punto de partida es tan incómodo como efectivo. Alec, un adolescente interpretado por el debutante Caolán O’Gorman, se muda con su padre desde Londres a un pequeño pueblo costero británico. El objetivo: empezar de cero. El problema: el negocio familiar es la pornografía, y eso no es fácil de esconder.
La historia se tuerce cuando Alec conoce a Nina, una joven con convicciones firmes que le obliga a replantearse todo lo que daba por normal. La relación entre ambos transforma lo que podría ser un simple relato de iniciación en algo más afilado: una búsqueda de lo que significa la intimidad real cuando has crecido rodeado de su versión comercial.
O’Gorman lo ha expresado con claridad. Para él, la película habla de romper patrones heredados y de dar el salto entre observar la vida detrás de una cámara y atreverse a vivirla. Esa idea vertebra toda la cinta y le da una capa que la aleja del morbo fácil.
D’Ansembourg no utiliza la industria para adultos como espectáculo. La usa como contexto para hacer una pregunta que incomoda: ¿cómo construimos el deseo en una sociedad empapada de imágenes sexuales pero incapaz de hablar de sexualidad sin vergüenza? La directora señala esa paradoja como el corazón de la película. Un mundo que vende sexo en cada esquina pero sigue juzgando a quien lo mira de frente.
El reparto incluye a Alessa Savage, actriz procedente del cine para adultos, que aporta una perspectiva que pocas películas se atreven a incluir. Savage ha defendido que los contenidos pornográficos no están pensados para replicarse en la vida privada y que la intimidad real debería ser más satisfactoria que cualquier representación en pantalla. Su presencia no es un reclamo: es coherencia con lo que la película quiere contar.
D’Ansembourg, nacida en Nueva York y de origen belga, se formó en la London Film School. No llega de la nada. Su cortometraje ‘Good Night’ le valió una nominación a los premios BAFTA, y ‘Truly Naked’ tuvo su estreno internacional en la Berlinale 2026. Su mirada se ha centrado siempre en la intimidad y las relaciones humanas, así que este largometraje es la continuación lógica de una obsesión creativa que ya había demostrado en formato corto.
Lo interesante de ‘Truly Naked’ es que esquiva la trampa obvia. Una película sobre un chaval criado en el entorno de la pornografía podría haberse quedado en el escándalo o en el drama social con moraleja. Aquí el foco está en la vulnerabilidad. En lo difícil que resulta mostrarse de verdad ante alguien cuando todo lo que has conocido es la versión fabricada de la cercanía. Personajes imperfectos en situaciones complejas, sin discursos redondos ni lecciones empaquetadas.
14 de agosto en Filmin. Una ópera prima que ya ha pasado por dos festivales de peso y que llega con una pregunta incómoda bajo el brazo: qué pasa cuando la generación que más sexo ha visto en pantalla es también la que menos sabe qué hacer con la intimidad de verdad.


