‘El ser querido’: Sorogoyen firma su película más íntima y devastadora

Rodrigo Sorogoyen vuelve a los cines con ‘El ser querido’, un drama sobre relaciones paternofiliales protagonizado por Javier Bardem y Victoria Luengo que llega tras su paso por el Festival de Cannes y se postula como una de las mejores películas españolas de 2026.

Hay directores que encuentran su zona de confort y se instalan. Sorogoyen no es de esos. Después de ‘As Bestas’, de ‘El Reino’, de ‘Que Dios nos perdone’, de ‘Antidisturbios’ y ‘Los años nuevos’, lo esperable sería repetir fórmula. Pero ‘El ser querido’ no se parece a nada de lo anterior. Es un drama íntimo, denso, explosivo. Y funciona.

La película presenta a Esteban Martínez, un aclamado director de cine interpretado por Bardem, cuya leyenda se ha construido tanto sobre sus películas como sobre un pasado de violencia y excesos. Cuando le ofrece un papel a su hija Emilia, a la que da vida Victoria Luengo, el pretexto es ayudarla en una carrera de actriz estancada. Lo que realmente se abre es otra cosa. La convivencia del rodaje genera una cercanía que padre e hija no tenían desde hacía años, pero también desentierra heridas que nadie se molestó en curar.

Sorogoyen, junto a su inseparable guionista Isabel Peña, construye un relato sobre el abandono, el trauma, el paso del tiempo y la creación artística. Es cine dentro del cine, sí, pero sin narcisismo ni poses. Lo que importa aquí son las grietas entre dos personas que comparten sangre y dolor a partes iguales. Y hay tres o cuatro escenas concretas que sacuden de verdad. Picos de tensión demenciales, incómodos, de los que remueven y no se olvidan fácil.

¿Es perfecta? No. Hay recursos formales que sobran. Cambios de formato, pasos a blanco y negro para subrayar lo que ya se entendía sin ayuda. Excesos de dirección que no llegan a molestar, pero que están ahí. El guion es tan sólido y el ritmo está tan bien medido que esos tropiezos no consiguen frenar la pulsión emocional de la película.

Y luego están ellos dos. Bardem y Luengo agarran la película y la hacen suya. Son dos animales interpretativos que cargan cada escena de miradas y silencios que dicen más que cualquier diálogo. Los propios actores han contado que esos silencios, algo casi intuitivo para Bardem, necesitan un director que los respete y los monte en lugar de eliminarlos en edición. Sorogoyen lo hace. Les da libertad para exprimir el potencial dramático a su manera, y el resultado es devastador.

Luengo ya era, en cierta forma, la musa de Sorogoyen. ‘Antidisturbios’ les cambió la carrera a ambos y también colaboraron en un episodio del reboot de ‘Historias para no dormir’ en Amazon Prime Video. Para Bardem, en cambio, era la primera vez con el director. La química entre los dos protagonistas es el motor real de la película. Ya se habla de ambos como grandes favoritos para la temporada de premios, y la noticia de que ‘El ser querido’ ha encontrado distribución en Estados Unidos ha disparado los rumores de una campaña para Bardem de cara a los Oscar.

‘El ser querido’ es cine que se enquista. Un drama que usa la intimidad como campo de batalla y que deja al espectador sin escapatoria posible. Sorogoyen ha vuelto a demostrar que cada película suya es un territorio nuevo, y que en todos se mueve como si llevara años habitándolos.

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