‘Cronos’ convierte el atentado de Barcelona en un thriller que no necesita inventar nada

Fernando González Molina reconstruye los días posteriores al atentado de Las Ramblas de 2017 con un pulso narrativo que no afloja. ‘Cronos’ es cine de género español con valores de producción que rara vez se ven en nuestra industria, y funciona precisamente porque confía en la fuerza bruta de los hechos.

La película tiene un reto enorme delante. Contar una historia cuyo desenlace conoce el espectador español. Alberto Marini, guionista curtido en el thriller desde ‘El desconocido’ y colaborador habitual de Marcel Barrera, resuelve la papeleta con inteligencia: desnuda los hechos, los despoja de adornos y los filtra exclusivamente a través de los ojos de los Mossos d’Esquadra. La mirada es policial, operativa, casi quirúrgica.

El arranque no da tregua. Las secuencias que reproducen el atentado están rodadas en el mismo lugar donde ocurrió, con la colaboración de las autoridades locales. Hay algo incómodo y necesario en esa decisión. Drones, helicópteros, explosiones, francotiradores, coches lanzados a toda velocidad. Todo con una factura técnica que coloca a ‘Cronos’ en un territorio inhabitual para el cine español.

González Molina demuestra oficio al no conformarse con encadenar set pieces de tensión. Intercala los momentos de suspense máximo —como el desalojo de un comercio del casco histórico donde se sospecha que hay yihadistas— con los conflictos personales de los agentes. Esa alternancia entre lo épico y lo doméstico da aire al relato, aunque también es donde la película tropieza. Los subrayados emocionales y las autofelicitaciones entre los Mossos chirrían, como si la cinta no confiara del todo en que la acción hable por sí sola.

Enric Auquer y Diana Gómez encabezan el reparto con solvencia. Pero quien deja huella es Israel Elejalde, con un par de apariciones breves y espléndidas en un papel poco agradecido que amplía el foco más allá del cuerpo policial. Ese giro de perspectiva, aunque fugaz, es de lo más interesante que ofrece la película.

La comparación con ‘Noviembre, París atacado’ es inevitable y la propia ‘Cronos’ la asume sin complejos. Ambas comparten ADN: thriller basado en hechos reales, tempo a contrarreloj, punto de vista policial. La diferencia es que aquí el espectador español carga con la memoria propia. Sabe lo que pasó. Y aun así, la tensión se mantiene. Eso no es fácil.

‘Cronos’ funciona como lo que quiere ser: una película para amantes del thriller que devuelve el foco a un peligro que no ha desaparecido. No reinventa nada, pero ejecuta con una contundencia que el cine español necesita reivindicar más a menudo. Ciento dieciocho minutos que recuerdan que hay heridas que no se cierran narrándolas, pero que ignorarlas tampoco es opción.

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