La adaptación de la novela de Ali Hazelwood ya está disponible en Amazon Prime Video desde el 23 de septiembre. Las opiniones de la prensa especializada coinciden en algo: funciona, entretiene y no aspira a más.

‘La hipótesis del amor’ llegaba con el peso de un fenómeno editorial detrás y la presión de una legión de lectoras que ya tenían muy claro cómo debían verse Olive y Adam en pantalla. Lili Reinhart y Tom Bateman son los encargados de resolver esa ecuación. Y según la mayoría de críticas, la resuelven bien. No de forma brillante, pero sí con la suficiente gracia como para que el viaje merezca la pena.
La película, dirigida por Claire Scanlon con guion de Sarah Rothschild, cuenta la historia de Olive, una estudiante de doctorado en biología en Stanford que inicia un noviazgo falso con el Dr. Adam Carlsen, un profesor joven y temido por su carácter. El truco más viejo del género. La atracción, claro, es real.
Lo que más destacan las críticas es la química entre los dos protagonistas. Ekta Sinha, de Elle, lo resume con claridad: «Reinhart y Bateman tienen una química increíble, de esas que hacen que incluso los clichés típicos de un romance fingido resulten realmente emocionantes». Carly Lane, de Collider, reconoce que tenía dudas sobre Reinhart como Olive, pero que «incluso la más mínima duda desapareció en cuanto empezó a interactuar con su compañero protagonista». El consenso general apunta ahí: los dos funcionan juntos y el humor que manejan da oxígeno a una trama que no esconde sus costuras.
También hay aplausos para Rachel Marsh en el papel de Anh, la mejor amiga de Olive. Tara Bennett, de IGN, la menciona junto a Jaboukie Young-White como parte de «un reparto encantador» que sostiene la película. El elenco se completa con Nicholas Duvernay y Arty Froushan.
Pero no todo son halagos. Varios críticos señalan lo mismo: la película es predecible. Sigue los clichés del género al pie de la letra y no se arriesga en ningún momento. Jasmine Valentine, de TechRadar, lo dice sin rodeos: «va en lo seguro, y su dirección, narrativa y banda sonora increíblemente decepcionante lo demuestran». Belen Edwards, de Mashable, apunta que «no termina de cuajar del todo». Y Molly Freeman, de Movieweb, pone el dedo en una llaga más concreta: para ella, «la falta de química entre los protagonistas le impide ser imprescindible», una lectura que choca directamente con la de otros medios. Prueba de que la percepción de esa química divide.
El otro reproche recurrente tiene que ver con la tensión romántica. La crítica especializada echa en falta esa chispa de deseo contenido, esa electricidad que hace que quieras que los protagonistas se besen de una vez y al mismo tiempo no quieras que pase todavía. William Bibbiani, de The Wrap, describe el guion como un recorrido por «todos los escenarios clásicos», sin más. Correcto, pero sin sorpresas.
Lo que queda tras leer el conjunto de opiniones es un retrato bastante claro. ‘La hipótesis del amor’ es una comedia romántica que cumple su función: entretiene, arranca sonrisas y ofrece esa dosis de dopamina que el género lleva décadas administrando con eficacia. No reinventa nada. No lo intenta. Y ahí está tanto su virtud como su techo. Quien busque algo más que una tarde agradable se quedará con hambre. Quien quiera exactamente eso, tiene plan para el fin de semana.



