La ópera prima de los hermanos Augusto y Matías Sinay ha sido seleccionada para dos de los festivales europeos más relevantes del cine de género. ‘El trompetista y el fantasma’ se verá en octubre en el Festival de Cine de Varsovia y en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges.

El salto es considerable. Varsovia celebra su 42ª edición del 9 al 18 de octubre, forma parte del circuito de festivales de Clase A reconocidos por la FIAPF y tiene carácter habilitante para los premios Oscar. Sitges, por su parte, llega a su 59ª edición del 8 al 18 de octubre. La película cordobesa se proyectará allí el lunes 12 de octubre a las 20:00, dentro de las secciones Sitges Family – Teens y Sitges Family – Sessió Popcorn.
La historia sigue a un trompetista de jazz frustrado que recibe la oportunidad de audicionar para un músico reconocido. Para prepararse, se aísla en una cabaña de las sierras cordobesas. Sus ensayos despiertan a un fantasma invisible que le ofrece ayuda para mejorar su interpretación a cambio de algo muy concreto: encontrar y desenterrar un tesoro oculto en las montañas.
El largometraje dura 97 minutos y fue rodado íntegramente en la provincia de Córdoba. Valle de Traslasierra, Villa Carlos Paz, Pampa de Achala y la propia capital cordobesa. Más del 80 por ciento de la película transcurre en escenarios naturales, algo que no fue gratis en términos de producción. Parte del equipo tuvo que trasladar equipamiento por zonas de montaña, trabajar junto a ríos y resolver una escena bajo el agua. También construyeron un búnker científico ambientado en los años 50 con maquinaria y objetos de época. «El rodaje fue una aventura en sí misma», resume Matías.
El protagonista es Juan Vélez, actor cordobés en su primer papel principal. Para las escenas musicales estudió trompeta durante dos años, de modo que pudiera interpretar él mismo las partes de su personaje. La voz del fantasma corre a cargo de Sebastián Llapur, conocido por ser la voz latinoamericana de Darth Vader en Star Wars y de Diego en ‘La era de hielo’. Un detalle que encaja bien en una película que juega con los códigos del cine fantástico y de aventuras.
Los hermanos Sinay pasaron por seis versiones del guion antes de empezar a rodar. Dibujaron la película completa en storyboard y la montaron con las voces para tener una primera versión visual antes de pisar un set. El referente no es solo el cine de aventuras y la ciencia ficción de su infancia: también la historieta europea. «Está inspirado un poco en los cómics europeos tipo Tintín y Lucky Luke», cuenta Matías. «Fuimos uniendo todos estos gustos y transformándolos en una gran aventura cordobesa».
La producción estuvo a cargo de Corte A Cine, con Antonella Riga, Fernanda Rocca y los propios Sinay al frente. El proyecto contó con el apoyo del Polo Audiovisual de Córdoba mediante el sistema de Cash Rebate. Participaron más de 30 actores y 70 integrantes del equipo técnico. La posproducción se extendió durante ocho meses e incluyó más de 100 efectos digitales.
«Siempre soñamos con festivales como Sitges», ha señalado Augusto. Matías va un paso más allá: «Estas selecciones en festivales como Varsovia o Sitges demuestran que logramos hacer una película internacional hecha en Córdoba». Una frase que resume bien lo que significa para una producción rodada lejos de los grandes centros cinematográficos acabar programada en dos escaparates de ese calibre. De las sierras cordobesas a la alfombra roja europea, con un trompetista y un fantasma como pasaporte.



