‘Cinco minutos más’: Berto Romero y Ruiz Caldera revientan el bucle temporal en San Sebastián

La nueva película de Javier Ruiz Caldera, nacida de un guion que Berto Romero escribió en 2023 «desde las tripas», ha aterrizado en el concurso del Festival de San Sebastián con una propuesta que dinamita las reglas del género: ciencia ficción pesimista, comedia amarga y un retrato de la sociedad del estímulo-reacción que no deja títere con cabeza.

‘Cinco minutos más’ compite en el día grande del certamen, el sábado, y lo hace como apuesta arriesgada. Una película de ciencia ficción con notas cómicas metida en una sección donde el cine de autor contundente suele marcar el paso. Pero ahí está, y el poso que deja es cualquier cosa menos ligero.

La historia arranca con una pareja al borde de la ruptura, interpretada por Berto Romero y Belén Cuesta, que se dan una última oportunidad por su hijo y se escapan a una casa rural de lujo. Allí les recibe el guardián de la finca, un Javier Cámara desagradable, con un cuñadismo de manual. Tras la visita y la entrega de llaves, a las seis y cinco de la tarde, el tiempo retrocede. Todos vuelven a su posición de las seis en punto. Son conscientes. Y el bucle se repite una y otra vez, escondiendo una tragedia mayor.

Romero lo tiene claro: «La única manera que tenía para escribir una historia de viajes en el tiempo ofreciendo un punto de vista nuevo era prácticamente negándolos». Lo que ocurre en la película, según él, se acerca más al género apocalíptico que al de viajes temporales. Y la lectura contemporánea está ahí, sin necesidad de subrayarla: «Esa sensación actual de que no hay tiempo para la reflexión, sino solo para la reacción».

La conversación entre ambos dibuja un diagnóstico sin anestesia. Vivimos bajo la dictadura del estímulo-reacción, dicen. «Te vas a dormir pensando que hoy empieza la Tercera Guerra Mundial, por la mañana sabes que no era una broma y al mediodía ha pasado la movida». A eso solo se responde desde lo emocional, sin filtro, sin reflexión. Ruiz Caldera lo aterriza en los personajes: «Todo el mundo, en esta película y en la vida, se autojustifica. Todos creen que están haciendo lo correcto, nunca se plantea el punto de vista del otro. Los otros son la amenaza; tú, la víctima».

Hay algo que separa a ‘Cinco minutos más’ de los títulos clásicos del género. Romero lo explica sin rodeos: «Todos los filmes de bucles temporales pivotan sobre la idea de la segunda oportunidad, de que el reseteo mejorará las acciones de los personajes. Aquí, no. Aquí mostramos el reflejo oscuro de eso. Es una película que habla de convivir con tus equivocaciones, de convivir con tu mierda y acumularla». ¿Eso no sería España? «No, eso es el mundo».

La comedia no estaba en el plan original. Romero reconoce que las relecturas del guion le hacían sentirse mal: «Todo me parecía muy negro, muy feo». Fue Ruiz Caldera quien le dijo que no cerraran la puerta a lo cómico. Y de paso le convenció para protagonizarla.

Para el director de ‘Superlópez’ y ‘Malnazidos’, lo que hace valiosa la ciencia ficción es precisamente esto: «Cuando habla, de manera velada, de cómo estamos, de cómo funciona nuestra sociedad». Romero remata con la idea que vertebra toda la película: «Los actos tienen consecuencias. Me da la sensación de que ese concepto ha saltado por los aires en los últimos 10 o 15 años. Triunfa la impunidad, que cualquier cosa que hagas no tiene consecuencia. Y eso no puede ser».

‘Cinco minutos más’ no quiere dar lecciones. Quiere poner un espejo delante y que cada uno decida si mira o aparta la vista. A juzgar por lo que cuentan sus creadores, el reflejo no es bonito. Pero quizá por eso merece la pena quedarse a mirar.

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