‘Narciso’, lo nuevo de Marcelo Martinessi, llega a las salas este viernes 2 de octubre con la ambición de quien tiene mucho que contar. El problema es que tener cosas que decir no garantiza saber cómo decirlas.

La sensación que deja el filme es la de un director desbordado por su propio material. Martinessi carga la película de elementos, de capas, de intenciones. Pero ninguno encuentra su sitio. El resultado es un conjunto que no termina de funcionar, donde las piezas se acumulan sin encajar.
No es una cuestión de falta de talento ni de ausencia de discurso. Es algo más frustrante: todo está ahí, pero nada rinde como debería. Una película con demasiadas puertas abiertas y ninguna habitación bien amueblada.
En la misma jornada de estrenos aterriza también ‘Sombra nómada’, el debut de Eimi Imanishi. Tampoco sale bien parada. Lo que ofrece funciona al servicio de la historia pero no del cine: diálogos que se completan, giros que se ejecutan, sin que nada de eso sirva para profundizar en los personajes ni en las situaciones que plantea. Narrar no es lo mismo que explorar, y ahí se queda corta.
Dos estrenos, dos decepciones de distinta naturaleza. ‘Narciso’ peca de exceso, ‘Sombra nómada’ de superficialidad. Martinessi quería decir demasiado y no encontró la forma. Imanishi construyó una estructura pero se olvidó de lo que late dentro. Un viernes en cartelera donde las intenciones llegaron antes que las películas.



