‘Campamento Miasma’ llega a Sitges y se estrenará en cines españoles el 20 de noviembre

La nueva película de Jane Schoenbrun pasa por el Sitges Film Festival después de inaugurar la sección Un Certain Regard en Cannes 2026, donde se llevó la Palma Queer. MUBI la estrenará en salas españolas el próximo 20 de noviembre.

‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’ es el tercer largometraje de Schoenbrun, que ya dejó marca con ‘We’re All Going to the World’s Fair’ y ‘El brillo de la televisión’. Aquella última pasó por Sundance, la Berlinale y San Sebastián, y acumuló seis nominaciones en los Independent Spirit Awards de 2025, incluidas Mejor Dirección y Mejor Película. Con apenas tres títulos, Schoenbrun se ha convertido en una de las voces más singulares del cine de terror contemporáneo.

La premisa parte de un juego metalingüístico irresistible. Una franquicia slasher ficticia llamada «Campamento Miasma» lleva años arrastrándose entre secuelas mediocres y un fandom que se apaga. Una joven directora, Kris, recibe el encargo de resucitarla. Para ello busca a la estrella de la película original, una actriz que vive recluida y envuelta en misterio. Lo que empieza como un proyecto de rescate cinematográfico se convierte en una espiral de sangre, deseo, miedo y delirio.

Hannah Einbinder, ganadora del Emmy por ‘Hacks’, da vida a Kris. Frente a ella, Gillian Anderson construye a esa actriz desaparecida con todo lo que eso implica: fragilidad, seducción e inquietud. El reparto se completa con Amanda Fix, Arthur Conti, Eva Victor, Zach Cherry, Sarah Sherman, Patrick Fischler, Dylan Baker, Jasmin Savoy Brown, Kevin McDonald, Quintessa Swindell y Jack Haven. Producida por Plan B con financiación de MUBI, la película lleva el sello de un equipo que no busca complacer.

Lo que hay debajo del envoltorio slasher es otra cosa. Schoenbrun cuestiona cómo el cine de terror convirtió el cuerpo femenino en territorio de castigo, especialmente cuando el deseo sexual entraba en escena. Hay una reflexión incómoda sobre qué ocultaban realmente aquellas películas de campamento que celebramos durante décadas. La virginidad, el despertar sexual y la represión dejan de ser atrezo de género para convertirse en el centro del relato. El terror ya no está solo en el asesino entre los árboles, sino en las normas que dictan quién puede desear y a qué precio.

La película también obliga a mirarse en el espejo al espectador cinéfilo. ¿Es justo juzgar una obra de hace cuarenta años con los códigos de hoy? ¿Podemos reconocer lo problemático sin borrar el contexto histórico? Schoenbrun no da respuestas cómodas. Tampoco las busca.

Los primeros veinte minutos funcionan como una carta de amor al slasher de finales de los setenta y principios de los ochenta. Las referencias a ‘Viernes 13’ y a toda aquella iconografía de campamentos, sangre y adolescencia resultan tan convincentes que la franquicia ficticia parece real. A partir de ahí, la película se adentra en un terreno mucho más resbaladizo, donde ficción e identidad se confunden hasta que cuesta distinguir qué es homenaje y qué es autopsia.

Schoenbrun, que utiliza pronombres elle, sigue explorando los temas que vertebran toda su obra: la identidad trans, el terror queer y la relación enfermiza entre ficción y percepción de uno mismo. Tiene además en marcha la adaptación televisiva de la novela gráfica ‘Black Hole’ para Netflix. Alguien con tres películas, una novela a punto de publicarse y una serie en desarrollo no es una promesa. Es una certeza.

20 de noviembre en cines españoles. MUBI la distribuye. Después de Cannes y Sitges, ‘Campamento Miasma’ llega con la Palma Queer bajo el brazo y la convicción de que el slasher todavía tiene cosas que decir, sobre todo las que nunca se atrevió a decir.

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