‘Digger’: el gran giro de la película esconde un agujero de guion imperdonable

La película de Tom Cruise no levanta cabeza en taquilla y perderá más de 250 millones de dólares para Warner Bros. Pero el problema de ‘Digger’ no es solo comercial: su propio guion se sabotea con una incoherencia que dinamita la lógica interna de la trama.

Aviso antes de seguir: lo que viene son spoilers del giro principal y del final de ‘Digger’. Quien no la haya visto, que cierre aquí.

El giro es potente sobre el papel. Todo lo que hemos visto resulta ser una obra de teatro. Digger Rockwell no existe. Es un personaje interpretado por un actor llamado Curtis Markson, que actúa en una pieza que satiriza el apocalipsis que la sociedad vivió años atrás. Un mundo con el nivel del mar disparado, ciudades grises e inundaciones que han reconfigurado el planeta. Hasta ahí, funciona.

El problema llega con la trama secundaria. Markson espera noticias de su hija, que ha cogido un avión para ir a verle. La resolución es que el avión hace un aterrizaje de emergencia en Jamaica. Todo termina bien. Abrazo emocional y a casa. Pero si el guion ha dedicado su metraje a construir un mundo devastado por tormentas e inundaciones, ¿cómo es posible que los aviones lleguen a Jamaica sin problema?

Jamaica es una isla caribeña a pie de mar. En un planeta donde el nivel del agua se ha elevado lo suficiente como para arrasar ciudades costeras, la mayoría de sus núcleos urbanos habrían desaparecido. Existe un pueblo, Blue Mountain Peak, a 2,2 kilómetros de altura sobre el nivel del mar, que podría haberse salvado. Pero la película no matiza nada de eso. El avión aterriza y punto.

Y la pregunta se agranda. Si hay lugares del mundo que han sobrevivido a la hecatombe sin mayores daños, ¿por qué la gente sigue viviendo en esas grandes ciudades grises e inundadas en lugar de mudarse a los sitios cálidos donde todo parece funcionar? El guion no da respuesta porque ni siquiera se plantea la contradicción. Ha caído en su propia trampa.

Lo frustrante es que el giro de ‘Digger’ tenía mimbres para ser memorable. La idea de que todo sea una representación teatral dentro de un mundo postapocalíptico tiene fuerza. Pero cuando un guion construye reglas para su universo y luego las ignora en la resolución emocional de la historia, el truco se ve. Y se ve feo. En su segunda semana de taquilla, la película no ha levantado cabeza. Los famosos que salieron a defenderla pidiendo que se viviera la experiencia antes de juzgarla no han movido la aguja. A ‘Digger’ le queda el consuelo de aspirar a convertirse en película de culto con el tiempo. Pero para eso necesitaría un guion que aguantara el escrutinio de los revisados, y ese agujero jamaicano es justo lo contrario: cuanto más lo miras, más grande se hace.

A veces el mayor enemigo de una gran idea no es la ejecución visual ni el presupuesto. Es un vuelo a Jamaica que nadie se paró a cuestionar.

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