‘Tesis’ cumple 30 años: Amenábar corrige el defecto que la película arrastró desde 1996

Alejandro Amenábar y Eduardo Noriega se reencontraron en el Festival de Sitges para celebrar el trigésimo aniversario de ‘Tesis’. Director y actor repasaron ante el público el origen casi milagroso de aquella ópera prima y presentaron una versión restaurada que corrige un problema técnico que la película cargó desde el primer día.

El defecto tiene nombre y número. ‘Tesis’ se rodó a 25 imágenes por segundo porque incluía muchas secuencias de televisión, y en algún momento del proceso se decidió aplicar esa velocidad a todo el metraje. Al proyectarla a 24 imágenes por segundo, la película discurría un 4% más despacio de lo que debía. Amenábar ha aprovechado la restauración para recuperar ese ritmo original: la nueva versión dura cinco minutos menos, simplemente porque los actores hablan a la velocidad a la que realmente interpretaron sus escenas. También se recuperaron los másteres de sonido y se restauró la mezcla original de 1996.

Treinta años después, ‘Tesis’ sigue funcionando. Noriega lo comprobó el año pasado en Puerto Rico, proyectándola ante un público que no había nacido cuando se estrenó. «No saben lo que es un vídeo o un walkman con esos auriculares que teníamos», contó el actor. «Y, sin embargo, el thriller, el suspense, la película, sigue funcionando igual de bien.»

El encuentro en Sitges rescató la historia de cómo se conocieron. Noriega vio un cartel en la RESAD que anunciaba un casting para un corto en Hi8. Sin remunerar, bien grande. De la escuela pública no fue nadie más. Eran unos 30 aspirantes y él acabó convertido en protagonista de una discusión sobre escuelas. El director del corto, Carlos Montero —hoy uno de los creadores más relevantes de Netflix—, le dio el papel nada más verlo. Pero había alguien detrás de la cámara que no estaba de acuerdo. «Alejandro le daba codazos y le decía: «No, este no, este no»», recordó Noriega. Le quitó su primer protagonista. Luego se lo compensaría con creces.

Porque fue precisamente durante aquel rodaje cuando Amenábar se acercó a Noriega y le propuso hacer un cortometraje juntos. Antes, le puso unos auriculares para que viera uno de sus trabajos previos. El resto es historia del cine español.

Amenábar reconoció que ‘Tesis’ nació de regurgitar todo el cine de terror y suspense que había devorado desde niño, empezando por ‘Alien’. Pero lo que hizo especial a la película fue trasladar ese universo a un escenario real: su propia facultad, aquel edificio brutalista donde había estudiado. Se lo planteó a Mateo Gil: ¿no sería buena idea situar ahí una trama de películas snuff? A eso se sumó el amarillismo de las noticias de sucesos de la época. Todo mezclado con el género. Amenábar también señaló que no fueron solo ellos: Álex de la Iglesia marcó antes el camino de una nueva sensibilidad en el fantástico español.

El titular del encuentro lo puso una frase que resume lo improbable de todo aquello. José Luis Cuerda, el hombre que acabaría produciendo la película, le dijo a Amenábar que era «la mayor tontería que se me había ocurrido en la vida». Un rodaje de cinco semanas y media, cortometrajes previos en Hi8, un guion febril y un debut que sacudió el cine español con una pregunta que sigue sin respuesta cómoda: qué estamos dispuestos a mirar. Treinta años después, en Sitges, la pregunta seguía en pie.

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