Carles Torrens ha presentado en la 59 edición del Festival de Sitges la secuela de ‘Apocalipsis Z’, que Prime Video estrenará el próximo 30 de octubre con un reparto renovado encabezado por Julia Martínez y Carlos Alcaide.

La primera entrega se atrincheró en Galicia con un protagonista casi solitario y un gato. La segunda se abre en canal. La acción salta a las Islas Canarias y a Madrid, el punto de vista cambia y el reparto pasa de la soledad a un pelotón. Es otra película. Y Torrens lo sabe.
«Son películas de terror, pero también de aventura. En España no se hace mucho», reconoce el director sobre la responsabilidad de seguir adaptando la obra de Manuel Loureiro. No le pesa. O al menos no le frena. «Me lo paso muy bien haciendo estas películas. Estamos descubriendo muchas cosas mi equipo y yo. Es muy artesanal todo lo que hacemos». Lo que sí tenía claro es que la experiencia de la primera le había dejado herramientas: «Sí que había más recursos, pero sobre todo más sabiduría, más aprendizaje, que habíamos adquirido de la anterior para hacerla crecer».
El salto coral traía un problema evidente. Torrens lo formula con claridad: «La duda era cómo evitar que salga una americanada. Cómo hacemos que se sienta real y cómo le damos una vuelta para no ver a un montón de tíos musculosos corriendo como si fuera una película de Michael Bay». La solución fue ir a la contra. Fichar actores del cine independiente, dramáticos, gente que no esperarías ver en este tipo de producción. Junto a Julia Martínez y Carlos Alcaide, el elenco incluye a Tamara Casellas, Mónica López, Berta Vázquez, José María Yazpik y Javier Godino.
Martínez, que viene de ‘Subsuelo’, interpreta a una sargento canaria en medio del apocalipsis. Un cambio de registro notable. «Se llegó a una coalición muy natural con el resto de actrices. Ellas son bestias», cuenta. «Ver a Mónica López con su acento canario me resultaba inspirador. Ha sido muy guay y muy inesperado porque justo creo que no nos hubiéramos esperado nunca esta oportunidad».
Para Alcaide es su primer gran papel protagonista. Su personaje, hijo de un político, arrastra una carga moral concreta. «Explorar el arco de una mirada individualista, de pillo, a ver cómo se ubica dentro de esta guerra y del grupo», explica. El personaje de Martínez funciona como espejo: le obliga a encontrar su identidad dentro del pelotón y, más allá, dentro del mundo que les ha tocado habitar.
Lo que plantea ‘Apocalipsis Z: Nuevo mundo’ tiene algo raro en el cine español: una secuela de género que no repite fórmula, sino que la dinamita. Más personajes, más localizaciones, más escala. Y un director que, en lugar de buscar músculo, ha buscado actores que le den verdad. El 30 de octubre se verá si la apuesta funciona, pero la intención está clara. Torrens no quiere hacer una película de zombis. Quiere hacer una película con zombis. La diferencia importa.



