Danny DeVito ha recogido el Gran Premio Honorífico del Festival de Sitges y ha presentado ‘Drag’, la película que produce junto a sus hijos Jake y Lucy DeVito, que también protagoniza la cinta.

El actor llegó al certamen con bastón por una lesión de rodilla, pero con la energía intacta. «Me siento muy honrado y feliz de estar aquí», dijo nada más sentarse ante los medios. A sus casi 82 años —los cumple el mes que viene—, DeVito sigue hablando de cine como quien acaba de descubrir que quiere dedicarse a esto.
‘Drag’ es una comedia de terror dirigida por los debutantes Greg Yagolnitzer y Raviv Ullman. Lucy DeVito y Lizzy Caplan interpretan a dos hermanas que planean un robo nocturno en casa de un excéntrico pintor rico a las afueras de Nueva York, al que da vida un desatado John Stamos. El plan se tuerce cuando el personaje de Caplan sufre un accidente de espalda y su hermana tiene que ir a rescatarla antes de que el dueño aparezca. Caos, sangre y humor negro a partes iguales.
El origen del guion tiene su gracia. «Greg y yo tenemos mucha experiencia con el dolor de espalda», confesó Ullman. «Ambos nos hemos lesionado gravemente en varias ocasiones, y resultó ser una experiencia horrible. Pensamos que eso sería una premisa estupenda para una película».
DeVito no ha pisado mucho el cine de género, pero su relación con él viene de lejos. «Mis hermanas me llevaban al cine cuando tenía unos 5 años, y yo me escondía detrás de los asientos para ver a Lon Chaney Jr. Me quedé enganchado. Me encantan todas las películas de Vincent Price y Roger Corman». Asegura que ‘Drag’ encaja en ese territorio: «Es una especie de comedia de terror, pero con escenas bastante intensas. Nunca sabes qué va a pasar a continuación. Ese es el tipo de cine que realmente disfruto».
El reto que se marcaron fue concreto: «¿Cómo podemos abordar esta película de intrusión en un hogar de una forma que nadie haya visto antes?». Para DeVito, el objetivo siempre fue crear algo pensado para la sala, donde la violencia explícita, la comedia y los chistes hicieran de la experiencia colectiva algo irrepetible.
Producir en familia no parece ser problema. «Somos una familia muy unida», explicó Lucy. «Crecimos viendo películas, yendo a rodajes y aprendiendo a amar el cine. Nos entendemos muy bien y tenemos una conexión especial».
El festival también proyectará ‘Matilda’ para celebrar su 30 aniversario, algo que DeVito recibió con especial cariño. «Ocupa un lugar muy especial en mi corazón. La gente de Sony se portó muy bien con nosotros, a pesar de que me pasé del presupuesto», admitió entre risas. Recordó además que otras películas que produjo, como ‘Gattaca’ y ‘Pulp Fiction’, ya pasaron por Sitges. Su vínculo con el certamen tiene raíces: es amigo de J.A. Bayona y su hermano Carlos, y fueron ellos quienes le insistieron en que tenía que venir.
Cuando le preguntaron por su papel favorito, no dudó. El Pingüino de ‘Batman vuelve’. «Tim me permitió desmelenarme, dejarme llevar y volverme loco. Me fascina todo ese ambiente, digamos, operístico. Me encanta llevar las cosas al límite».
Sobre el futuro, DeVito no se pone techo. «Quiero interpretar todos los buenos personajes. Busco aquello con lo que conecto, voy a por ello y lo intento. Me gusta que sea algo raro, algo distinto, algo divertido. Aunque, por otro lado, también podría ser un anciano sentado en el jardín fumándose un puro con Arnold». Con Schwarzenegger, claro. Después de 55 años haciendo cine, Danny DeVito sigue sin tener un solo plan de jubilación.



