Casey Affleck ha pasado por el Festival de Sitges para estrenar ‘Company’, su tercera película como director, y lo ha hecho hablando en español y pidiendo a los asistentes que le dejen sus opiniones en su cuenta de Instagram.

El ganador del Oscar por ‘Manchester frente al mar’ no se limitó a presentar el filme y marcharse. Se dirigió al público en castellano y se comprometió a responder personalmente a cada mensaje. «Esta película es un gran experimento y una obra personal que desafía al público a tener paciencia… Mucha paciencia. Me encantaría conocer vuestra opinión y vuestras ideas. Por favor, dejad vuestros comentarios en mi Instagram. Quiero leerlos», explicó.
‘Company’ llega a Sitges después de su paso por el Festival de Venecia. Ambientada en 1975, arranca con la aparición de una mujer misteriosa en una reunión navideña. Esa mujer cuenta la historia de un ermitaño que rescató a otra mujer veinte años después. Y esa mujer relata otra historia anterior, que da paso a otra más. Una estructura de muñecas rusas que conecta varias generaciones para hablar de venganza, redención y criaturas de la noche.
El guion lleva la firma de Affleck junto a Ron Hansen, el escritor detrás de ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford’. El ritmo es pausado, contemplativo. La fuente señala que a ratos la película se pierde en su propio mundo, con el riesgo de que el espectador se pierda con ella. No es un filme fácil ni busca serlo.
Lo más llamativo del reparto es que se trata de un asunto familiar. Atticus Affleck, hijo del director, asume uno de los papeles más complejos y es quien más destaca del elenco. Su hermano, Indiana Affleck, aparece en un papel menor. Junto a ellos, nombres como Scoot McNairy, Emily Alyn Lind, Nick Nolte y Caylee Cowan completan un casting que mezcla veteranos con rostros jóvenes.
‘Company’ marca además un giro en la trayectoria de Casey Affleck detrás de las cámaras. Después de ‘I’m Still Here’ y ‘La luz de mi vida’, es la primera vez que decide no actuar en su propia película. Se queda fuera del plano para dejar que sean la estructura narrativa y los personajes quienes ocupen el centro.
Lo que empieza como una historia aparentemente inocente que conecta generaciones acaba transformándose en un festín de sangre. Debajo de todo, una reflexión sobre el paso del tiempo y la mochila que arrastramos sin soltar. Casey Affleck ha dejado claro en Sitges que quiere escuchar lo que el público piensa. Ahora falta ver si el público tiene la paciencia que él mismo les ha pedido.



