Casey Affleck se plantó en el Festival de Sitges para presentar ‘Company’, su nueva película como director, y lo hizo hablando en español ante un público que no se lo esperaba. El gesto fue solo el principio de una presentación fuera de lo habitual.

El ganador del Oscar no se limitó a soltar cuatro frases de cortesía en castellano. Fue más allá. Pidió a los asistentes que le escribieran directamente a su cuenta de Instagram con sus impresiones sobre la película. Y prometió responder a cada mensaje. Uno por uno.
Sus palabras fueron claras: «Esta película es un gran experimento y una obra personal que desafía al público a tener paciencia. Mucha paciencia. Me encantaría conocer vuestra opinión y vuestras ideas. Por favor, dejad vuestros comentarios en mi Instagram. Quiero leerlos. Gracias por vuestro tiempo». No hay muchos directores que se expongan así. Affleck lo hizo con naturalidad.
‘Company’ ya se había estrenado antes en el Festival de Venecia. Sitges fue su siguiente parada, y Affleck quiso estar allí en persona. Hay un dato que los seguidores de su carrera no deben pasar por alto: esta vez se quedó solo detrás de la cámara. No actúa. Nada de doble función. Quiso que la historia y los personajes ocuparan todo el espacio.
La película está ambientada en 1975. Arranca con la aparición inesperada de una mujer en una reunión navideña. Esa mujer cuenta la historia de un ermitaño que, dos décadas después, rescató a otra mujer. Y ese relato abre paso a otra historia más. Una caja de muñecas rusas donde las generaciones se conectan a través de la venganza, la redención y las criaturas de la noche. El ritmo es pausado, contemplativo, casi hipnótico. Affleck no tiene prisa y exige que el espectador tampoco la tenga.
El reparto tiene un componente familiar potente. Atticus Affleck, hijo de Casey, lleva el peso de un papel exigente y perturbador. Indiana Affleck, el otro hijo del director, aparece en un papel más pequeño. Les acompañan Emily Alyn Lind, Scoot McNairy, Nick Nolte y Caylee Cowan. El guion lo firmó el propio Affleck junto a Ron Hansen.
Lo que empieza con un tono tierno entre generaciones termina virando hacia un festín de muerte y sangre. Ese contraste es la apuesta. El paso del tiempo y sus consecuencias funcionan como telón de fondo para una historia que cambia de piel según avanza. Con ‘Company’, Affleck suma su tercer título como director tras ‘I’m Still Here’ y ‘La luz de mi vida’.
Que un actor de su calibre elija Sitges para hablar en español, pedir feedback directo por redes sociales y presentar una película en la que no aparece dice bastante de lo que ‘Company’ significa para él. No es un encargo. Es algo personal. Y quiere saber qué piensas. Literalmente.



