‘La maleta’ funciona gracias a Lucía Caraballo, pero cojea donde más importa

Carlos Therón firma una comedia romántica con persecuciones y tiroteos que se sostiene casi entera sobre los hombros de su protagonista. ‘La maleta’ entretiene, divierte a ráfagas y se queda a medio camino de ser algo más.

Hay una pregunta que conviene hacerse antes de entrar en la sala: ¿qué pasa cuando una actriz en estado de gracia comparte pantalla con alguien que no le sigue el ritmo? Pues que la película se desequilibra. Y eso es exactamente lo que ocurre aquí.

Lucía Caraballo está fantástica. Su Laura es un agente del caos con encanto, un personaje impredecible y descarado que mueve la historia a base de impulsos y malas decisiones deliberadas. Caraballo, que ya demostró músculo cómico en ‘Animal’, se come cada escena con una naturalidad que hace que todo parezca fácil. El problema es que enfrente tiene a Alejandro Speitzer, un actor que en este registro se queda corto. Demasiado plano. Demasiado contenido. La química que necesita una comedia romántica se resiente cuando uno de los dos no tiene la chispa necesaria.

La premisa arranca con fuerza. Laura y Nacho se conocen en un vuelo a Madrid, ella propone una apuesta absurda con las maletas del equipaje y, sin quererlo, acaba cogiendo una que no es suya. A partir de ahí, terroristas, policía y el CNI entran en escena. Lo que parecía una comedia blanca se llena de disparos, persecuciones y secuestros. Therón mezcla registros con más acierto del esperado.

Los secundarios salvan la papeleta. Leonor Watling y David Lorente forman un dúo de policías descacharrante que inyecta energía cada vez que aparece. Víctor Clavijo suma en la misma dirección. Cuando la película deja de depender solo de la pareja protagonista y se abre al conjunto, respira mejor.

El ritmo, eso sí, no es uniforme. Therón arranca a toda velocidad, pero hay un bajón evidente antes del último tercio. Justo cuando Caraballo deja de ser el centro absoluto y la narración se vuelve más coral. La acción funciona dentro de lo razonable. Nadie espera un ‘John Wick’, pero la fuente compara su nivel con el de ‘Noche de juegos’. Y el símil es bastante justo.

Therón tiene un historial irregular. Títulos como ‘Fuga de cerebros 2’, ‘Fenómenas’ o ‘El campeón’ no invitaban al optimismo. Pero ‘La maleta’ se acerca más al terreno de ‘Operación Camarón’, que sigue siendo probablemente su mejor trabajo. No la supera, pero tampoco la deshonra.

Hay un detalle que puede restar público. La película tiene calificación de no recomendada para menores de 12 años por una violencia que chirría en un envoltorio aparentemente ligero. Más tiros de los que cabría esperar en una comedia romántica. Eso puede dejar fuera a un grupo de espectadores que habría encajado perfectamente con el tono general.

‘La maleta’ cumple. No reinventa nada ni pretende hacerlo. Es entretenimiento honesto con una protagonista que eleva todo lo que toca y un compañero de viaje que se le queda pequeño. Una comedia que habría sido otra muy distinta con un Nacho a la altura de Laura.

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