Alexander Skarsgård revela el ‘pánico’ de actuar bajo la máscara de ‘Wicker’

‘Wicker’, la comedia romántica protagonizada por Olivia Colman y Alexander Skarsgård, aterriza en salas el viernes 30 de octubre. El filme, con dirección de Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson, sitúa la acción en un pueblo costero ambientado en algo similar a la Edad Media.

La protagonista es una pescadora que vive sola y soporta las burlas de sus vecinos por no tener marido. Harta de los comentarios, encarga a un artesano del pueblo que le fabrique uno de mimbre. Cuando la figura cobra vida, resulta ser alguien tierno y carismático, y la devoción entre ambos sacude a toda la comunidad con una oleada de celos e hipocresía.

Olivia Colman ha detallado en rueda de prensa su visión del personaje: «En realidad, no la consideraba una persona solitaria. Me atraía su capacidad de actuar por cuenta propia; es la única que tiene su propio trabajo y su propio dinero». La actriz cree que la pescadora «se sentía perfectamente a gusto consigo misma, probablemente más que cualquier otra persona en el pueblo», y que el resto de habitantes no la comprendía precisamente porque cuestionaba las convenciones sociales.

«Me encanta cómo el pueblo empieza a desmoronarse cuando ella, por fin, consigue aquello que todos los demás deseaban», apunta Colman.

Alexander Skarsgård explica qué diferencia al marido de mimbre de los otros hombres de la localidad: «Creo que lo fundamental es que él presta atención a su pareja y a sus necesidades. No la ve como una extensión de sí mismo, ni de sus propios deseos o ambiciones». Según el actor, justamente eso desestabiliza a toda la comunidad: «Insisto: él presta atención. Es algo tan básico, simplemente prestar atención».

El actor admite que colocarse el traje por primera vez le generó «pánico y claustrofobia», dado que la pieza se adhería directamente a su rostro. La máscara la elaboró Wētā Workshop en Nueva Zelanda, con un equipo de entre 30 y 40 artistas que dedicó 18 meses a su fabricación.

Actuar con esa pieza exigió un esfuerzo extra. Skarsgård tuvo que exagerar todas sus expresiones faciales porque cualquier gesto sutil desaparecía bajo el mimbre. «Un ligero fruncir de cejas, por ejemplo, no se notaba en absoluto. Así que tuvimos que experimentar», explica. Los directores le pedían que intensificara cada movimiento un 45 % para que el resultado en pantalla pareciera mucho más sutil.

«Tuve que confiar plenamente en Al y El, porque les decía: «Chicos, esto se siente fatal. Estoy aquí sentado con Olivia Colman y parezco un payaso». Pero ellos me decían: «No, mira el monitor. Se va a entender bien»», comparte el actor.

Colman destaca que el filme recurra al formato de fábula para tratar cuestiones como el patriarcado, el sentido del matrimonio o la denuncia social, «pero desde una perspectiva ligera. Así, todos podemos verlo, reírnos y, de repente, decir: «Un momento…»». Skarsgård coincide y la define como «una obra increíblemente romántica» dotada de «una gran carga de crítica social» que nunca resulta impositiva: «En ningún momento tuve la sensación de que el guionista estuviera intentando imponerme un mensaje a la fuerza».

‘Wicker’ llega a los cines el viernes 30 de octubre.

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