‘Amarga Navidad’: Almodóvar se mira al espejo en su película más desnuda

Pedro Almodóvar vuelve a rodar en español, con actores españoles y con una historia que solo podía contar él. Su vigésimo quinta película es un ejercicio de autorreflexión brutal disfrazado de melodrama navideño, y funciona.

‘Amarga Navidad’ arranca con lo que parece un territorio conocido. Bárbara Lennie interpreta a Elsa, directora de publicidad que acaba de perder a su madre en el puente de diciembre y se refugia en el trabajo para no sentir. A su lado, Bo —un bombero de día y stripper de noche al que da vida Patrick Criado— hace lo imposible por sostenerla. Elsa viaja a Lanzarote con su amiga Patricia (Vicky Luengo), atrapada en un matrimonio que la ahoga. Hasta aquí, Almodóvar en estado puro: mujeres rotas, hombres que orbitan, dolor como combustible.

Pero entonces la película se da la vuelta. Elsa no es real. Ni Bo, ni Patricia. Son personajes de la última película de Raúl Durán, un director de cine en plena crisis creativa al que interpreta Leonardo Sbaraglia. Y ahí es donde ‘Amarga Navidad’ deja de ser lo que parecía para convertirse en otra cosa. Algo más incómodo. Más honesto.

Almodóvar habla a través de Durán con una transparencia que desarma. El director manchego se retrata como alguien que convierte todo lo que le rodea en material cinematográfico, aunque eso le cueste amistades. Alguien cuyo ego necesita alimento constante. Alguien que, rodeado de éxito, se pregunta si tiene sentido seguir rodando. No es un autorretrato complaciente. Es un bisturí.

El recurso de Elsa como vampiro emocional —alguien que necesita rodearse de personas que sufren más que ella para gestionar su propio dolor— funciona en los dos niveles de la película. Como personaje dentro de la ficción de Durán y como reflejo del propio acto de crear. Almodóvar sabe que hacer cine es, en cierto modo, alimentarse del sufrimiento ajeno. Y no se esconde.

El reparto es puro Almodóvar. Mezcla veteranas como Rossy de Palma, Carmen Machi y Aitana Sánchez-Gijón con nombres en plena ebullición como Milena Smit y Quim Gutiérrez. Y luego está Amaia, que no solo actúa sino que interpreta el tema principal de la banda sonora compuesta por Alberto Iglesias, colaborador habitual del director. La fusión entre lo folclórico y lo contemporáneo que consiguen juntos ya es marca de la casa, pero aquí encaja con una precisión especial.

La fotografía de Pau Esteve Birba merece mención aparte. Su uso de colores pastel y tonos fríos le sienta a la película como una segunda piel. No subraya el drama, lo envuelve. Hay planos en Lanzarote que parecen cuadros de una melancolía helada, perfectos para una historia que transcurre en Navidad pero no tiene nada de cálida.

‘Amarga Navidad’ se estrenó en cines el 20 de marzo de 2026 y ahora llega a Movistar Plus+, lo que le da una segunda oportunidad que merece. Su paso por salas fue discreto, muy por debajo de lo que la película ofrece. Quizá el público no esperaba que Almodóvar, tras su salto al cine en inglés con ‘La Habitación de al lado’, regresara con algo tan íntimo y tan poco complaciente.

Porque eso es ‘Amarga Navidad’. Una película que no busca gustar. Busca incomodar desde la verdad. Y lo consigue con la mano de un director que, a estas alturas, ya no tiene nada que demostrar pero sigue teniendo mucho que decir.

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