‘Deseo’: Netflix recicla el thriller erótico de los noventa y el resultado es hueco

La ópera prima de Teresa Simone llegó a Netflix como lo más visto en cuestión de días. Un dato que dice más sobre el algoritmo de la plataforma que sobre la película en sí.

‘Deseo’ arranca con un cuerpo flotando en la piscina de un club privado. A partir de ahí, retroceso en el tiempo para explicar cómo se llegó hasta ese punto. Un recurso que ya era viejo cuando lo usaban los thrillers eróticos de los noventa, esos mismos de los que esta película toma prestado absolutamente todo: ‘Atracción fatal’, ‘Bajos instintos’, ‘Propuesta indecente’, ‘La última seducción’. El catálogo de referencias es largo. La originalidad, inexistente.

Ludwika Paleta interpreta a Lucero, abogada de éxito casada con Fernando (José María Yazpik), un industrial con el que celebra dos décadas de matrimonio rodeada de invitados e hijos adolescentes. La fachada dura lo que tarda en aparecer la rutina. Y la rutina lo que tarda en aparecer Matías, un preparador de natación español mucho más joven y fornido al que da vida Óscar Casas.

Matías también entrena a Viviana (Pilar Pascual), la hija del matrimonio. El triángulo se complica con grabaciones clandestinas, chantajes, casos judiciales y luchas de poder entre las miserias de la clase alta de Ciudad de México. Todo suena a algo que ya has visto. Porque lo has visto.

El problema de ‘Deseo’ no es solo que recicle fórmulas. Es que las recicla sin aportar nada. Ni tensión, ni suspense, ni sensualidad. Para una película que se vende como thriller erótico, eso es un agujero difícil de tapar. No hay una sola escena que genere inquietud real. No hay un solo giro que no se vea venir tres actos antes.

El guion de Giulia Cardamone y Vanesa Miklos funciona como un manual de instrucciones: adulterio, secreto, amenaza, desenlace. Dos más dos. La fotografía de Marc Bellver cumple sin dejar marca. Las interpretaciones no desentonan, pero tampoco pueden hacer nada con un material que no les da margen. Simone debuta en la dirección aplicando una fórmula probada mil veces, y el resultado es exactamente lo que cabría esperar: 97 minutos que se consumen fácil y se olvidan más fácil todavía.

Que ‘Deseo’ sea lo más visto de Netflix estos días no significa que merezca serlo. Significa que la plataforma sabe colocar producto. Una película efectista, efímera y completamente intercambiable con cualquier otra de su especie. El cine algorítmico en su versión más transparente.

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