‘Chicho’, la segunda película de Fernando Trueba, se estrena en cines 44 años después

Fernando Trueba rodó ‘Chicho o Mientras el cuerpo aguante (una comedia didáctica)’ en 1982, dos años después de ‘Ópera prima’. Cuarenta y cuatro años más tarde, la película llega a las salas españolas este viernes 25 de septiembre en una versión restaurada, distribuida por Los Ilusos Films.

Antes de su estreno comercial, el filme ha pasado por el Festival de San Sebastián dentro de la sección Klasikoak. El mismo certamen donde se presentó originalmente. Un regreso circular que dice mucho de lo que esta película representa: una pieza que se quedó fuera del radar durante décadas y que ahora tiene una segunda oportunidad en pantalla grande.

La restauración ha corrido a cargo de la ECAM, bajo la supervisión de Javier Mosqueda, y se ha trabajado a partir del negativo original en 16 mm. No es un capricho nostálgico. Es recuperar un material que, por formato y por época, corría el riesgo de deteriorarse hasta desaparecer.

La película retrata a Chicho Sánchez Ferlosio, un personaje que escapa a cualquier etiqueta. Hijo del escritor falangista Rafael Sánchez Mazas, hermano del también escritor Rafael Sánchez Ferlosio, Chicho eligió el camino opuesto al de su padre. Fue autor de algunas de las canciones más emblemáticas de la resistencia antifranquista. También coplista, rapsoda, matemático, lingüista, inventor, estudioso del cannabis y creador de juegos psicodélicos. Marxista-leninista declarado que acabó convertido en ácrata. Un tipo que había conocido la cárcel y que podía relacionar política, música, religión y vida cotidiana con una lucidez que pillaba desprevenido a cualquiera.

Trueba rodó en Sóller, Mallorca, donde Chicho vivía junto a su compañera Rosa Jiménez. Y lo hizo con las cartas boca arriba: aparece delante de la cámara junto a su equipo, convirtiendo el propio rodaje en parte de la historia. La película se mueve entre el retrato documental, la película musical, la conversación filosófica y la comedia. No elige un género. Los mezcla todos y deja que sea Chicho quien marque el ritmo con sus canciones, sus improvisaciones y su manera de hablar sobre cualquier cosa como si el mundo dependiera de ello.

Ese juego de espejos entre lo filmado y el acto de filmar es lo que hace que ‘Chicho’ no sea un documental al uso ni una ficción convencional. Es otra cosa. Trueba tenía veintitantos años cuando la rodó y ya mostraba un interés claro por los personajes que no caben en una sola definición. Chicho Sánchez Ferlosio era exactamente eso: alguien que no cabía.

Este viernes 25 de septiembre, la película vuelve a las salas. Cuarenta y cuatro años después, con el negativo rescatado y la imagen limpia, ‘Chicho o Mientras el cuerpo aguante’ deja de ser una rareza de filmoteca para convertirse en lo que siempre debió ser: una película que se puede ver en un cine.

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