‘Colisión’: Sánchez Arévalo juega con el punto de vista en Netflix

Daniel Sánchez Arévalo dirige y coescribe este thriller protagonizado por Laia Costa y Karra Elejalde que parte de un atraco a un banco para contar la misma historia desde varias perspectivas. La película se colocó como la más vista en Netflix pocas horas después de su estreno global.

‘Colisión’ transcurre en los años posteriores al estallido hipotecario en España, un período en que cientos de miles de ciudadanos perdieron ahorros, viviendas y empleos mientras la banca recibía un rescate que el filme cuantifica en «más de 60.000 millones de euros». Tras ese prólogo contextual, asistimos a un rápido asalto a una oficina de Banca Condal situada en Madrid, donde un grupo de encapuchados se apodera del contenido de varias cajas fuertes, incluidos unos diamantes.

Lo que parece el arranque de una heist movie convencional se ramifica enseguida. Desde los primeros minutos queda claro que hay agentes de policía y empleados del banco implicados en el golpe. Tras un violento choque, Sánchez Arévalo opta por narrar los hechos desde distintos ángulos, planteando diferentes víctimas y desenlaces posibles.

La película se divide en capítulos con el nombre de cada protagonista: Pedro (Karra Elejalde), Raúl (Álvaro Cervantes), Carla (Laia Costa) y Tomás (Tamar Novas). Completan el reparto Luis Zahera, Lluís Homar y Adriana Ozores. El guion está firmado por el propio Sánchez Arévalo junto a Ramón Campos.

La estructura evoca títulos como ‘Rashomon’, ‘Los sospechosos de siempre’, ‘Corre Lola, corre’, ‘Perros de la calle’ y ‘Antes que el diablo sepa que estás muerto’. Hay oficio en la forma de organizar el relato y en cómo se encajan las distintas piezas. El problema es que la película tarda en ordenarse y los giros de guion se acumulan: las traiciones cruzadas no se limitan al atraco, sino que abarcan también el terreno afectivo entre los personajes.

Para el espectador dispuesto a aceptar de antemano la naturaleza tramposa del relato, el resultado es un thriller que se sitúa por encima de la media del catálogo de Netflix, aunque no redefine los códigos del género. La fotografía es de Rafa García, la edición de Miguel Sanz Esteso y la música de Federico Jusid y Lorenzo Perelmuter. El largometraje dura 106 minutos y está disponible en la plataforma.

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