Fernando González Molina reconstruye el atentado yihadista de Barcelona en 2017 con vocación documental, pulso narrativo firme y un Enric Auquer que vuelve a demostrar por qué es uno de los actores más fiables del cine español.

‘Cronos’ no se anda con rodeos. Arranca con la salvajada de Las Ramblas y desde ahí se convierte en una carrera contrarreloj policial. Todo el metraje gira en torno al trabajo febril de los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional para identificar a los autores. Nada de subtramas decorativas. Nada de relleno. Ciento dieciocho minutos que pasan rápido, y eso dice mucho de una película que trata un tema así.
La decisión más arriesgada es también la más inteligente: no dar voz a los terroristas. No hay recreación de su radicalización ni intento de explicar lo inexplicable. Solo aparece la madre de uno de ellos, incapaz de comprender que su hijo haya sido capaz de semejante atrocidad. Y una inspectora que compartía vecindad con los atacantes y tampoco encuentra respuestas. El guion de Alberto Marini, apoyado en la investigación de Nacho Carretero y Arturo Lezcano, elige quedarse del lado de quienes intentaron frenar el horror con mente fría y profesionalidad.
Y eso es lo que mejor funciona. El retrato de esos días frenéticos en los que cada decisión puede ser un error mortal. La presión de saber que los asesinatos pueden continuar si no se actúa a tiempo. El miedo, las dudas, la compasión compitiendo con la necesidad de mantener la cabeza despejada. González Molina rueda todo esto con contención, sin subrayar lo que ya duele por sí solo.
El reparto acompaña. Auquer sostiene la película con esa naturalidad suya que nunca suena a interpretación. A su lado, Diana Gómez, Mónica López, Pablo Derqui, Xavi Sáez, David Vert e Israel Elejalde componen un elenco coral que resulta creíble en cada situación y en cada diálogo. No hay nadie fuera de sitio.
Lo que queda flotando al salir de la sala es una sensación incómoda. Los atacantes eran chavales aparentemente normales, nacidos en Cataluña, sin perfil antisocial ni señales evidentes de fanatismo. La sombra de un imán que ejercía de líder religioso y estratégico lo envuelve todo. Pero el enigma permanece. ‘Cronos’ no pretende resolverlo. Prefiere mostrar lo que ocurrió al otro lado: el de quienes tuvieron que enfrentarse al caos con las herramientas que tenían.
Estrenada el 4 de septiembre, ‘Cronos’ es una película que confía en su material y no necesita artificios para golpear. A veces basta con contar lo que pasó, con rigor y sin adornos, para que el escalofrío llegue solo.



