La tercera película de Roberto Bueso llega a los cines el 20 de octubre con Eduard Fernández al frente de un drama familiar que ya ha dejado huella en el Festival de San Sebastián. Un padre brillante hacia fuera y devastador de puertas para adentro.

Santiago Balmes es escritor, académico y un desastre como padre. Tras años de distancia con sus tres hijos, los convoca en Navidad a la casa costera donde veraneaban de niños. La premisa suena a ajuste de cuentas familiar. Lo es, pero Bueso y su coguionista Óscar Díaz Cruz esquivan el estallido lacrimógeno para construir algo más incómodo: el retrato de un hombre incapaz de querer bien porque toda su vida ha girado en torno a sí mismo.
Eduard Fernández lleva una racha que asusta. Después de ‘Marco’ y ‘El 47’, aquí compone un personaje detestable al que no puedes dejar de mirar. Su Santiago tiene la crueldad seca de quien ha convertido la inteligencia en arma y el encanto en permiso para hacer daño. Terrorífico, cínico, magnético. La crítica ya habla de un posible quinto Goya para el actor, y viendo el material, cuesta llevarle la contraria.
A su alrededor, tres hijos que representan tres formas de gestionar el abandono. Meritxell Calvo concentra la rabia de quien ya no quiere dejarse manipular. Antipática y cortante en superficie, cansada de ser la única que llama a las cosas por su nombre. Francesco Carril borda un registro más tierno, casi bobalicón, como el hijo que todavía mendiga un afecto que no llega. Adam Jezierski trabaja desde el miedo a convertirse en padre sin haber tenido un modelo al que agarrarse. Esa línea es el corazón de la película, aunque también revela que, cuando Fernández sale de plano, el conjunto pierde algo de fuerza.
‘El mal padre’ funciona además como una comedia hiriente sobre hombres que viven convencidos de que pedir perdón es debilidad. Bueso maneja el tono con habilidad. Sus mejores momentos cómicos nacen del cinismo, de reproches pasivo-agresivos y de chistes privados que sirven como autodefensa familiar. El humor no suaviza el drama. Lo afila.
Es inevitable pensar en ‘Casa en flames’ por el uso del espacio familiar como campo de batalla, y en ‘El ser querido’ de Sorogoyen por esa figura paterna incapaz de ofrecer la disculpa que todos esperan. Pero Bueso encuentra una vía propia. Completan el reparto Cristina Plazas, María Maroto y Berta Bolufer en una película de 120 minutos que no necesita más para dejar marca.
El 20 de octubre en cines. Eduard Fernández lleva años siendo un pilar de nuestro cine, pero lo que hace en ‘El mal padre’ tiene algo distinto: la certeza de que estamos ante un actor al que ya no le quedan registros por conquistar.



