Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña vuelven a escribir juntos. ‘El ser querido’ pone a Javier Bardem en la piel de un director que rueda una película con su propia hija, interpretada por Victoria Luengo, y el resultado se perfila como una de las mejores películas españolas de los últimos años.

En 1969, John Huston dirigió a su hija Anjelica, entonces debutante, en ‘Paseo por el amor y la muerte’. Aquello no salió bien. Había demasiados reproches enterrados, demasiado silencio acumulado. La actriz lo resumió años después: hizo la película para «complacerle y eso no es forma de entrar en un proyecto». El guionista Dale Wasserman fue más directo y le reprochó al cineasta haber metido a su hija para saldar una deuda pendiente: «el hecho de que durante todos estos años no la hayas hecho ni caso».
Sorogoyen y Peña no cuentan la historia de los Huston, pero la tienen delante como espejo. En ‘El ser querido’, Bardem es Esteban Martínez, un director prestigioso y respetado. Luengo es Emilia, una chica que trabaja de camarera mientras lucha por ser actriz. Padre e hija. Bien podrían haberse llamado John y Anjelica.
La película funciona además como cine dentro del cine. La ficción que rueda Esteban con Emilia de protagonista se titula ‘Desierto’, está ambientada en los años treinta y se sitúa en el conflicto del Sahara Occidental. Un mecanismo narrativo que conecta directamente con ‘La noche americana’ de Truffaut, donde la película dentro de la película se llamaba ‘Os presento a Pamela’.
Es el cuarto largometraje en solitario de Sorogoyen tras ‘Que Dios nos perdone’ (2016), ‘El reino’ (2018), ‘Madre’ (2019) y ‘As Bestas’ (2022). Y un nuevo peldaño en su tándem creativo con Isabel Peña, que arrancó con ‘Stockholm’ en 2013. Cuatro películas juntos. Una sociedad que ya no necesita presentación.
Lo que late en el centro de ‘El ser querido’ es una relación padre-hija atravesada por todo lo que no se ha dicho. La sombra de los Huston planea sobre cada decisión. Sorogoyen ya ha demostrado que sabe filmar la tensión entre personas que se miran sin decirse lo que piensan. Aquí tiene el material perfecto para llevarlo al límite.



