72 años de franquicia, 38 películas y ninguna había recibido una clasificación R. Hasta ahora. ‘Godzilla Minus Zero’, la secuela que Takashi Yamazaki estrenará el 6 de noviembre de 2026, será la primera en conseguirlo.

La calificación R del MPA, equivalente en España a no recomendada para menores de 16 años, sitúa a esta entrega en un territorio que el kaiju nunca había pisado. Su predecesora, ‘Godzilla Minus One’, se quedó en PG-13. Lo mismo que todas las películas del Monsterverse de Warner: ‘Godzilla’ (2014), ‘Godzilla II: El rey de los monstruos’ (2019), ‘Godzilla vs. Kong’ (2021) y ‘Godzilla y Kong: El nuevo imperio’ (2024). Las entregas más antiguas, anteriores a 1968, ni siquiera tienen clasificación, ya que el sistema actual no existía. El resto se movió siempre entre la G y la PG. Calificaciones suaves. Cine familiar.
Eso se acabó. Lo que promete esta clasificación es directo: la película más violenta e intensa de toda la saga.
El contexto importa. ‘Godzilla Minus One’ no fue una película más. Fue la número 33 de Toho Studio, la 38ª contando las producciones estadounidenses, y arrasó donde nadie esperaba. Se colocó como número uno de taquilla en Estados Unidos, algo que no ocurría con una película de Godzilla desde 2004. En Rotten Tomatoes alcanzó un 99% de la crítica y un 98% del público. Puntuaciones que rozan lo irreal.
Los elogios llegaron desde lo más alto. Christopher Nolan, que ese mismo año dirigía ‘Oppenheimer’, no se cortó: «Pensé que era una película tremenda. Pensé que era muy emocionante. Está bellamente hecha y su mecánica es muy complicada». Steven Spielberg fue un paso más allá y la llamó «la cúspide del cine». Dijo haberla visto tres veces. Y el remate llegó con el Oscar a Mejores Efectos Visuales, un hito para una producción con un presupuesto considerablemente bajo comparado con los estándares de Hollywood.
Con todo eso a sus espaldas, la secuela no es un capricho. Es una consecuencia lógica.
‘Godzilla Minus Zero’ retoma la historia en 1947, en el Japón de la posguerra. Shikishima Koichi, un antiguo piloto kamikaze, sobrevive a un encuentro con Godzilla y arrastra los síntomas del estrés postraumático. Cuando la criatura reaparece años después, un grupo de soldados y veteranos tendrá que unirse para frenar al monstruo antes de que destruya el país. Yamazaki vuelve a dirigir, lo cual tiene sentido: nadie mejor que el responsable de la anterior para decidir hasta dónde llevar las cosas esta vez.
Y la clasificación R deja claro que ha decidido llevarlas lejos. Después de 72 años jugando en territorio seguro, la franquicia más longeva del cine de monstruos da un giro que cambia las reglas. El 6 de noviembre sabremos si esa apuesta funciona. Las expectativas, después de lo que hizo su predecesora, están donde tienen que estar: muy arriba.



