Filmin estrena hoy ‘Iván & Hadoum’, la ópera prima de Ian de la Rosa que llegó al Festival de Berlín y salió de allí con el Premio Teddy. Una historia de amor entre un hombre trans y una mujer de origen marroquí, ambientada en los invernaderos de Almería.

La película no viene de la nada. De la Rosa ya había llamado la atención con sus dos cortometrajes anteriores: ‘Victor XX’, que se llevó el tercer premio de la Cinéfondation de Cannes, y ‘Farrucas’, nominado al Goya y ganador del Gaudí al mejor cortometraje. Un recorrido que hace que su salto al largo llegue con los deberes más que hechos.
Y los festivales lo han confirmado. Además del Teddy en Berlín, ‘Iván & Hadoum’ se llevó el Premio Especial del Jurado —Biznaga de plata— y el premio al mejor guion para De la Rosa en el Festival de Málaga. Dos palmareses que no suelen coincidir en una misma ópera prima.
La historia parte de un reencuentro. Iván y Hadoum fueron compañeros de colegio. Vuelven a cruzarse trabajando en un invernadero almeriense y entre ellos surge algo. Pero la vida no se detiene porque te enamores. Iván, interpretado por Silver Chicon, es un hombre trans integrado en su entorno, con una relación estrecha con su familia. Hadoum, a quien da vida Herminia Loh, es de origen marroquí, vive en una situación más precaria y encadena trabajos temporales. La identidad de Iván no es el conflicto. Su deseo, sus contradicciones y lo que está dispuesto a sacrificar, sí.
El propio De la Rosa lo ha definido con claridad: «He querido contar una historia de amor clásica con personajes que no lo son, algo así como una versión de ‘Romeo y Julieta’ en los invernaderos almerienses». Esa intención se nota también en cómo la película aborda los cuerpos y la intimidad. Nada de excepcionalidad ni de sufrimiento obligatorio. «Hay que decirlo más: ser trans es maravilloso, porque te da la oportunidad de ser la persona que necesitas ser», ha afirmado el director.
Lo que eleva la película por encima del romance es su capa laboral. Cuando el invernadero afronta una posible venta y una reducción de plantilla, Hadoum se suma a la movilización de los trabajadores. Iván, en cambio, ve en un ascenso la manera de mejorar la economía de su familia. Ahí está la fractura. No es solo una pareja que quiere estar junta y no puede: es una pareja que descubre que ocupa lugares distintos en el mundo. De la Rosa lo resume como «ese despertar de conciencia de clase, a través del deseo, que vive Iván».
El director tenía claro que no quería hacer un drama social al uso. «La historia de amor de la pareja protagonista estaba por encima de esas otras capas a las que tú denominas drama social, que me parece una etiqueta muy elitista», ha explicado. Y esa decisión es lo que hace que ‘Iván & Hadoum’ respire distinto. El trabajo, la clase y la precariedad están ahí, pero no como tesis. Como tierra bajo los pies de dos personas que intentan quererse.
‘Iván & Hadoum’ ya está disponible en Filmin. Una ópera prima que llega con Berlín y Málaga en el bolsillo y con la voluntad de contar una historia de amor donde el deseo no pide permiso ni se disculpa.



