La ópera prima de Maggie Civantos como directora, ‘El Retorno de Júpiter’, celebrará su estreno mundial en la 59ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, que se celebra del 8 al 18 de octubre.

La película competirá en Òrbita, la sección dedicada a thrillers y cine de acción y aventuras que transitan cerca del fantástico. La proyección está programada en la madrugada del 11 al 12 de octubre, a la 01:00 h, en el Auditori, la sala principal del festival. Horario de madrugada, sala grande y sección a competición. Sitges le da a Civantos un escaparate serio para su primer largometraje.
El guion lo firman la propia Civantos y Julián Rodríguez, sobre una idea original de David Hebrero. Delante de la cámara, además de Civantos, están Nadia de Santiago, Felipe Pariente y Joe Manjón. Tanto Civantos como De Santiago y Pariente estarán presentes en Sitges junto a los productores.
La premisa es directa. Carlos y Carla, una pareja en crisis, llegan a «El Domo», un retiro espiritual liderado por Aura y Lucio, un matrimonio carismático que promete transformar sus vidas a través del amor consciente y la sanación emocional. Lo que empieza como una oportunidad de reconstrucción se convierte en una experiencia donde los límites entre intimidad, manipulación y dependencia se difuminan hasta desaparecer.
Civantos ha dejado clara su intención con la película: «A veces, aquello que entendemos como amor es simplemente miedo disfrazado». La actriz habla de explorar «una espiritualidad contemporánea marcada por profundas contradicciones, donde la búsqueda de bienestar y sentido puede transformarse en manipulación, dependencia y miedo». También de cuestionar «qué estamos dispuestos a sacrificar por amor y cómo aquello que entendemos como afecto puede convertirse en una forma de control emocional». No es un discurso vago. Hay una tesis clara detrás del proyecto.
Lo que describe Civantos apunta a un terror psicológico construido desde dentro. Sin monstruos ni elementos sobrenaturales aparentes. La amenaza nace de las propias relaciones humanas, del silencio, del espacio cerrado y de la tensión emocional que empuja a los personajes hacia un terreno cada vez más oscuro. Retiros espirituales convertidos en trampas emocionales. Es un territorio que el cine de género ha explorado antes, pero que aquí se filtra a través de una mirada muy concreta sobre las dinámicas de pareja y el control disfrazado de afecto.
La producción corre a cargo de Lilicar Films, Bastardas Films y Visioners Entertainment.
Que Maggie Civantos dé el salto a la dirección no es un capricho ni un movimiento de vanidad. El material que ha elegido para debutar dice mucho de por dónde quiere ir: género, atmósfera, incomodidad emocional y una pregunta incómoda sobre el amor como mecanismo de destrucción. Sitges, madrugada del 12 de octubre. Ahí sabremos si la película está a la altura de sus intenciones.



