Susan Sarandon ha vuelto a plantar cara. Esta vez en el Festival de Venecia, donde ha presentado ‘The Echo Chamber’ y ha hablado sin rodeos sobre las consecuencias que sigue pagando en la industria por su postura sobre Palestina.

La actriz ha revelado que varias agencias siguen recomendando que no la contraten. «Últimamente me han retirado de algunos proyectos porque hay agencias que siguen diciéndole a la gente que no me contrate», ha dicho en el Lido. Y ha añadido algo que dice mucho con poco: «Creo que fuera de mi país, soy bienvenida».
No es la primera vez que lo dice. En febrero, al recoger el Goya de honor en Barcelona, ya advirtió del peligro del silencio y de las amenazas de no volver a trabajar. Venecia ha sido la continuación natural de aquel discurso. En 2023, la ganadora del Oscar por ‘Pena de muerte’ fue despedida por su agencia tras intervenir en una manifestación propalestina. Desde entonces, el cerco no se ha aflojado.
Lo llamativo es que el veto ha perseguido también a ‘The Echo Chamber’. Sarandon ha contado que advirtieron a Andrea Pallaoro, director de la película, de que trabajar con ella tendría consecuencias para la distribución del filme en Estados Unidos, «donde el lobby sionista aún tiene mucha fuerza». Pallaoro no hizo caso. Y Sarandon se lo ha agradecido públicamente.
La película parte del último guion firmado por Bernardo Bertolucci. Pallaoro lo hace suyo para contar una historia de amor y dependencia entre los personajes de Luca Marinelli, un productor musical, y Alicia Vikander, una enfermera. Él sufre, ella calma. En medio, Sarandon da vida a una cantante viuda que aprende a convertir el dolor en creación. Una mujer sola con gesto de mito eterno.
Preguntada sobre si algo estaba cambiando en su país, Sarandon se permitió un mínimo optimismo. «La narrativa ha cambiado por completo en cuanto a la relevancia histórica de Palestina y los vínculos de los sionistas con Estados Unidos y nuestra política. Nadie entiende realmente por qué estamos dando tanto dinero a Israel», ha afirmado. Pero ha matizado enseguida: «Aún existen puestos en mi industria ocupados por sionistas que no han suavizado sus sentimientos hacia mí».
Y entonces, el cierre. Sin dramatismo, sin victimismo. Solo cinco palabras que lo resumen todo: «Encontré a mi familia, encontré a mi gente. Y estoy bien». Sarandon sigue trabajando. Sigue hablando. Y si alguien esperaba que el veto la callara, ‘The Echo Chamber’ en competición en Venecia es la mejor respuesta posible.



