Susan Sarandon ha aterrizado en la Mostra de Venecia con ‘The Echo Chamber’, la película italiana que parte del último guion de Bernardo Bertolucci. Y ha aprovechado para hablar sin filtros del precio que sigue pagando por su apoyo público a Palestina.

La película, dirigida por Andrea Pallaoro, recupera un proyecto que Bertolucci dejó inacabado antes de morir en noviembre de 2018. El cineasta italiano había empezado a trabajar en el guion en 2017 junto a la guionista Ludovica Rampoldi. La idea original era la historia de un hombre y una mujer que viven en el mismo apartamento pero nunca se cruzan, nunca llegan a conocerse. Quizá ni saben que el otro existe.
Alicia Vikander y Luca Marinelli interpretan a la pareja protagonista. Sarandon da vida a una veterana cantante que llega al apartamento londinense de un productor musical —alter ego del Bertolucci joven, con los dolores de espalda del Bertolucci mayor— mientras este prepara un álbum. Un papel que obligó a la actriz a cantar. «Lo pasé mal porque en realidad no canto y me siento muy vulnerable cuando intento cantar, pero supongo que eso funcionó para el personaje, porque Ava también estaba pasando dificultades», ha reconocido.
La coguionista Ilaria Bernardini ha contado un detalle que congela: «La noticia de su muerte llegaba al mismo tiempo que el correo del traductor» del segundo borrador. Durante años el proyecto quedó en suspenso en Indigo Films, hasta que Pallaoro lo retomó y lo convirtió en algo que Bernardini describe como «muy personal».
Vikander, por su parte, ha definido la película —rodada íntegramente en un apartamento— como un drama de combustión lenta con algo de misterio. «Es la música que reverbera, pero también son esos acontecimientos, recuerdos y hábitos de los que estas personas no consiguen escapar. Como si las cosas que escuchas contar a estos personajes fueran pistas sobre lo que hay al otro lado de esas paredes».
Pero lo que ha sacudido la rueda de prensa ha sido otra cosa. Sarandon ha sido directa sobre las consecuencias de su posición política: «Persisten esas posturas muy arraigadas dentro de mi industria por parte de personas sionistas que no han cambiado su actitud hacia mí. Recientemente me han retirado películas porque sigue habiendo agencias que les dicen a otras personas que no me contraten». La actriz ha distinguido entre la estructura de poder de Hollywood y la calle. «Para la gente, la narrativa ha cambiado por completo en lo que respecta a la relevancia histórica de Palestina», ha añadido. A nivel internacional, asegura sentirse bienvenida. Y ha agradecido a Pallaoro «no haber escuchado esas advertencias».
Sarandon nunca llegó a trabajar con Bertolucci, pero le conoció a través de Louis Malle. Su relación con el cine del italiano viene de lejos. «Cuando vi ‘El conformista’, yo no sabía que el cine podía hacer eso. Era una forma radicalmente distinta de contar la historia», ha recordado. «Hace poco volví a verla. Llevé a mi hijo, que es cineasta, y es tan moderna…».
Hay algo que cierra el círculo en esta imagen. Una actriz que Hollywood lleva años intentando apartar del mapa aparece en Venecia dando vida al fantasma creativo de un director que murió sin poder terminar su última historia. Bertolucci no pudo rodar ‘The Echo Chamber’. Sarandon sí pudo estar en ella. Y lo hizo cantando.



