La última película de Nanni Moretti llegó a la sección Perlak del Festival de San Sebastián pocos días después de su estreno mundial en la Competencia Oficial de Venecia. Y lo que trae es, ante todo, una declaración de principios: se puede hacer cine sobre el amor romántico en 2026 sin pedir perdón por ello.

‘Sucederá esta noche’ parte de una serie de cuentos de Eshkol Nevo para construir algo que Moretti conoce bien: una historia de encuentros y desencuentros espaciados en el tiempo. Matteo, un padre soltero al que da vida Louis Garrel, se enamora de Greta (Jasmine Trinca) el día de la boda de ella. Se conocen en una cancha de tenis. Lo que sigue son saltos de siete años entre un episodio y otro, con la imposibilidad del encuentro como motor de todo.
Lo que hace Moretti con esa pista de tenis dice mucho de su cine. Donde Hitchcock usaba el partido en ‘Extraños en un tren’ para dilatar el suspense, aquí los dos lados de la cancha sirven para otra cosa: para el plano contraplano, para dejar claro que un hombre se ha enamorado. Es Moretti en estado puro. Nada de artificios narrativos. Miradas, cortes, música.
Y hablando de música. Hay una escena en la que Matteo le pregunta a Greta qué quiere escuchar delante de una estantería llena de discos. Ella dice Radiohead. Lo que suena es She’s a Rainbow, de los Rolling Stones. Ese gesto lo resume todo. En la confianza de Moretti en las posibilidades del amor hay algo deliberadamente anacrónico, algo que pertenece a otra época y que él reivindica con naturalidad.
La película tiene un concierto de Bruce Springsteen filmado en el Reale Arena de San Sebastián que resulta extrañamente plano. Quizá porque el choque entre la mirada íntima del cineasta y las convenciones de un megaevento así produce una fricción que la pantalla no termina de resolver. Es el momento más desconcertante de los 103 minutos de metraje, y probablemente el más discutible.
Trinca, que cada vez se parece más a Valeria Golino, sostiene su personaje con una presencia que compensa los momentos en que el guion —firmado por Federica Pontremoli, Valia Santella y el propio Moretti— se acerca peligrosamente a lo edulcorado. Hay una irrupción de Greta vestida de anciana por las calles de San Sebastián, donde está rodando una película, que descoloca al espectador hasta que la trama ofrece explicación. Moretti juega con esa confusión entre ficción y vida como quien respira.
La música de Alberto Iglesias acompaña sin aplastar. La fotografía de Francesco Di Giacomo busca la calidez sin caer en la postal. Todo en la película está al servicio de una idea que hoy puede sonar ingenua: que la vida está atravesada por la ficción, que el amor necesita del relato para existir. Cuando Matteo cuente su versión del primer encuentro, lo hará como si fuese un cuento. Moretti filma esa escena dejando claro que lo que vemos es una fantasía. No lo esconde. Lo celebra.
Sí, ‘Sucederá esta noche’ puede recibir un calificativo incómodo: ñoña. Y sin embargo, hay algo en la forma en que Moretti mira a sus personajes —a Matteo, a Greta, pero también a sus hijos, sus parejas, sus padres— que desarma esa objeción. No es ingenuidad. Es una elección. La misma que hacía en ‘Lo mejor está por venir’ cuando ponía a bailar a todo un set de rodaje al son de Battiato con una sonrisa en la cara. Moretti sigue creyendo en lo luminoso. Y a estas alturas, eso es casi un acto de resistencia.



