‘El Ser Querido’: Sorogoyen firma su obra más ambiciosa con Bardem y Luengo

Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña han construido un wéstern emocional disfrazado de drama familiar. ‘El Ser Querido’, en salas desde el 26 de agosto tras destacar en el Festival de Cannes, dura 135 minutos en los que no sobra ni uno.

La premisa parece sencilla. Javier Bardem interpreta a Esteban Martínez, un director de cine legendario tanto por sus películas como por un pasado de violencia y excesos. Para su nuevo proyecto le ofrece un papel a su hija Emilia, interpretada por Victoria Luengo, con la excusa de relanzar su carrera. La convivencia durante el rodaje reabre heridas que nunca cicatrizaron. Hasta ahí, territorio conocido. Lo que Sorogoyen hace con ese material es otra cosa.

Desde los primeros 25 minutos, el director deja claras sus intenciones. Esto no va de reconciliaciones bonitas ni de gritos catárticos. Va de miradas. De lo que se calla. De la tensión entre dos personas que comparten sangre y rencor a partes iguales. Sorogoyen aplica esa capacidad suya para generar incomodidad, la misma que ya demostró en ‘As Bestas’, a un terreno donde no hay violencia física. Solo un padre y una hija midiéndose como pistoleros en un duelo interminable.

Victoria Luengo se come la pantalla. Su mirada conecta con la de Bardem de una forma que hace creíble cada segundo de esa relación rota. Lo que piensa de su padre, lo que calla, la envidia que siente hacia el personaje de Raúl Arévalo, la complicidad con el equipo técnico: todo pasa por sus ojos. Sorogoyen ni siquiera necesita que hable para que sepamos qué está sintiendo. La cámara la observa por Fuerteventura y ella responde con una interpretación que deja poco margen a la discusión cuando llegue la temporada de premios.

Bardem, por su parte, hace lo que mejor sabe. Su Esteban se contiene. No quiere darle la razón a su hija. Viene de otra generación y de otra forma de entender las relaciones. Entre esta película y la serie ‘Cape Fear’, Bardem atraviesa un momento en el que ya no tiene nada que demostrar y precisamente por eso se entrega más. Se nota el disfrute.

Sorogoyen y Peña juegan con el metacine de forma distinta a todo lo visto antes. La película muestra un rodaje tal cual es: con sus días buenos y sus días malos, los hoteles, los transportes al set, las entrevistas promocionales, el making-of para el DVD. Cambian de formato, alternan relaciones de aspecto, meten blanco y negro. No como capricho formal, sino como parte del relato. La fotografía de Álex de Pablo y la música de Olivier Arson funcionan tanto dentro de la ficción que rueda Esteban como en la película real que estamos viendo. Ese juego de espejos es lo que separa ‘El Ser Querido’ de cualquier otra propuesta de cine dentro del cine.

El reparto lo completan Marina Foïs, Mourad Ouani, Nuria Prims y Melina Matthews, entre otros. Distribuye A Contracorriente Films. Y la sensación al salir de la sala es clara: Sorogoyen no tiene una película mala, pero esta pelea directamente por estar arriba del todo en su filmografía, codo a codo con ‘As Bestas’. Un wéstern donde las balas son silencios y las miradas disparan a matar.

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