‘Problema Final’: el museo cinéfilo que Pérez-Reverte construyó con piezas de Agatha Christie

La miniserie adaptada de la novela de Arturo Pérez-Reverte no esconde sus referencias. Las exhibe. Cada personaje, cada escenario, cada frase lleva cosida una etiqueta con el nombre de su origen, y ese origen casi siempre conduce al mismo lugar: el universo de Agatha Christie y el cine clásico de misterio.

Lo más cercano a ‘Problema Final’ en el cine es ‘Muerte bajo el sol’ (1982), aquella cuarta adaptación de Christie producida por John Brabourne y Richard Goodwin tras ‘Asesinato en el Orient Express’, ‘Muerte en el Nilo’ y ‘El espejo roto’. Se rodó en Palma de Mallorca simulando ser una isla al oeste de Suez. En ‘Problema Final’, los protagonistas también quedan atrapados en un hotel lujoso en una pequeña isla cerca de Mallorca, aunque el rodaje se trasladó a la Costa Brava. En la novela de Reverte, la isla está en el Mediterráneo, más cerca de Corfú. El decorado cambia, el mecanismo es el mismo.

La estructura de personajes encerrados en un lugar sin salida viene directamente de ‘Diez negritos’. La frase que pronuncia Raquel Auslander, el personaje de Maribel Verdú —«estar todos juntos es la única forma de evitar que vuelva a matar»—, está sacada de esa novela. Pero el recurso no es exclusivo de Christie. Ya lo usó Molly Thynne en ‘Crimen en la posada Arca de Noé’ en 1931, John Willard en la obra teatral ‘El gato y el canario’ en 1922 y J. B. Priestley en ‘Benighted’ en 1927.

El personaje de José Coronado es un homenaje declarado a Basil Rathbone, el actor que interpretó a Sherlock Holmes en catorce películas entre 1939 y 1946. Rathbone acabó odiando al personaje que le había devorado: «Para cuando rodamos la última película ya estaba aburrido del todo. Ya no me agradaba el personaje. Es más, había empezado a odiarlo». Al Basil de Coronado le pasa lo mismo. Hay una escena donde demuestra sus dotes en la esgrima, guiño a los papeles de Rathbone como villano de modales suaves en ‘Robin de los bosques’ o ‘El capitán Blood’.

El reparto funciona como un catálogo de arquetipos del género. Un productor de cine (Gonzalo de Castro) acompañado de una actriz famosa (Cristina Kovani) que es homenaje a Sara Montiel —se habla de una película con Gary Cooper, que solo puede ser ‘Veracruz’ (1954), y de un aborto que conecta con la biografía de Montiel—. Un escritor de novelas de misterio (Martiño Rivas), figura clásica que ya usaron Ira Levin en ‘La trampa de la muerte’ y Anthony Shaffer en ‘La huella’. Un médico de pasado turbio (Pepón Nieto) que, según el propio Pérez-Reverte, se corresponde con los personajes que bordaba Peter Lorre.

El personaje de Verdú, la mujer que dirige el hotel con autoridad obsesiva, mira directamente a Pat Cooper, la dama que llevaba un pequeño hotel junto al mar en ‘Mesas separadas’ de Terence Rattigan. Wendy Hiller ganó el Oscar a mejor actriz de reparto por ese papel. Y María Valverde encarna a la Irene Adler particular de este Holmes, una misteriosa mujer llamada Adela que «es brasileña por parte de su marido».

Hasta la frase «el detective es el asesino» es un homenaje a ‘La ratonera’, la obra de Christie que lleva representándose en Londres desde 1952. ‘Problema Final’ no pretende disimular de dónde viene. Lo interesante es que tampoco pretende ser otra cosa que un juego de espejos para quien conozca las piezas originales. Y ahí está su mayor virtud y su mayor riesgo: funciona como homenaje, pero necesita que el espectador traiga los deberes hechos.

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