Enrique Gato creó a Tadeo Jones hace un cuarto de siglo como ejercicio de prácticas. Veinticinco años, cuatro cortos, tres largometrajes y millones de espectadores después, el arqueólogo más torpe y entrañable del cine español vuelve con ‘Tadeo Jones y la lámpara maravillosa’, que llega a los cines con una novedad de peso: Tadeo es padre.

Gato no esconde de dónde viene todo. «En esa época estaba muy enganchado a Superlópez y, de alguna forma, todo el mundo me dice que yo me hice mi propio Superlópez, en el sentido de que Superlópez es a Superman lo que Tadeo a Indiana Jones». El director estudiaba informática y trabajaba en videojuegos cuando decidió contactar con la productora de una película de Superlópez que nunca existió. Ahí conoció a Nicolás Matji, que se convirtió en su socio y productor.
De aquel primer contacto salió un corto que arrasó. 65 premios nacionales e internacionales. Récord del corto de animación más premiado en España. «Yo creo que la virtud que tuvo aquel corto es que era para nosotros», reconoce Gato. Después vino ‘Tadeo Jones y el sótano maldito’ en 2008, y con el segundo éxito se lanzaron al largometraje.
La nueva película, con guion de Josep Gatell y Manuel Burque, trae el cambio más personal de toda la saga. Gato se había negado durante años a que la paternidad llegara a la vida de Tadeo. Hasta ahora. «Para mí es un hijo, literal. Tengo uno de carne y hueso y otro de animación, y lo trato como tal». Decidió que tenía la autoridad, a partir de su propia experiencia, para hablar de paternidad de manera creíble. Una paternidad deseada y compartida que pone sobre la mesa el papel del hombre en la crianza.
No es lo único que ha cambiado. La nueva entrega incorpora más personajes femeninos, entre ellos una genia de la lámpara. Y detrás de la pantalla también hay revolución: han logrado la paridad en el equipo de producción. «Era un sector eminentemente masculino, con una proporción de 70/30. Nos ha llevado 15 años, pero lo hemos conseguido», celebra Gato. Susana Paniagua, directora de producción, lo confirma: «En los equipos que están mayoritariamente formados por hombres creo que impera la ley del más fuerte».
Las referencias cinéfilas de esta entrega van sin freno. Guiños a Mad Max, ‘Titanic’, ‘Regreso al futuro’, ‘El hombre mosca’ y ‘Con faldas y a lo loco’. En el terreno artístico, aparecen el ‘Caballero con la mano en el pecho’, ‘Perros jugando al póker’ y el retrato de Enrique VIII. Hasta hay carabelas de Cristóbal Colón cruzando el Atlántico desde América hasta las islas griegas. Y el propio Colón está inspirado en Javier Gurruchaga.
La saga ha reunido entre dos y tres millones de espectadores en España con cada entrega. La primera fue un éxito rotundo en Latinoamérica, especialmente en México y Brasil, y funcionó bien en Bélgica e incluso en China. Tras ese recorrido, Paramount firmó un acuerdo de distribución mundial.
Veinticinco años dan para mucho. Para pasar de un ejercicio de animación guardado en un cajón a una de las franquicias más sólidas del cine español. Tadeo Jones ya no es solo un arqueólogo torpón que hace reír a los críos. Ahora cambia pañales, rodea su historia de mujeres con peso real y mete a Gurruchaga haciendo de Colón. Que alguien le diga a Indiana Jones que se jubile tranquilo.



