Fernando Trueba regresa con la versión restaurada de ‘Chicho o Mientras el cuerpo aguante (una comedia didáctica)’, un documental que llega a las salas este 25 de septiembre y que reafirma una forma de entender el cine como acto de atención.

Lo que define a este documental es su actitud. Trueba y su equipo no dirigen la escena, la habitan. Aparecen en estado de escucha permanente, con la cámara y el micrófono funcionando como extensiones de ellos mismos. Una posición pasiva, pendiente, perdida en la voz y los manierismos del protagonista.
Esa decisión marca todo el tono. No hay subrayados ni montaje que fuerce una lectura. Lo que hay es un cineasta que se coloca delante de alguien que le interesa y deja que el material hable. El subtítulo ya lo avisa: «una comedia didáctica». Humor y enseñanza en el mismo gesto.
La restauración permite recuperar un trabajo que merecía verse en las condiciones adecuadas. No como pieza de archivo, sino como película viva. Trueba siempre ha entendido el documental como un terreno donde la admiración no está reñida con la mirada crítica, y aquí eso se nota desde el primer plano.
‘Chicho o Mientras el cuerpo aguante’ no busca espectáculo. Busca presencia. Y en un momento en el que todo el cine parece gritar, encontrarse con una película que prefiere quedarse quieta y escuchar tiene algo de declaración de principios.



