Javier Calvo y Javier Ambrossi han dado el salto definitivo. Su película ‘La bola negra’ les ha valido el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes y ahora protagonizan la portada del número de septiembre de Fotogramas.

La frase que lo resume todo la dice el personaje de Yenesi: «El corazón de un maricón es un océano lleno de secretos». Esa línea condensa una película que no se anda con rodeos. Duele. Y quiere doler.
El título no es casual. Hace referencia a una obra inacabada de Federico García Lorca, cuya presencia recorre toda la cinta. Pero ‘La bola negra’ no es un homenaje decorativo al poeta. Es un grito. El grito de un dolor que atraviesa generaciones dentro del colectivo LGTBI y que, según cuentan los propios Javis, sigue sin entender del paso del tiempo.
Hay algo más detrás de la película. Algo íntimo. ‘La bola negra’ nace de uno de los momentos personales más duros que han vivido Calvo y Ambrossi. No han entrado en detalles, pero sí han dejado claro que quisieron convertir esa experiencia en un acto de honesta generosidad. Sanar honrando a quienes murieron asesinados, en silencio, en soledad, sin poder expresar quiénes eran. Esa es la columna vertebral de todo.
Ganar la mejor dirección en Cannes no es un detalle menor. Es la confirmación de que Los Javis han dejado atrás cualquier etiqueta televisiva para plantarse en la primera división del cine europeo. El festival no suele premiar gestos vacíos. Si el jurado les dio ese reconocimiento, es porque ‘La bola negra’ tiene algo que va más allá de las buenas intenciones.
Lo que resulta interesante es cómo han elegido contar esta historia. No desde la distancia del ensayo ni desde el activismo panfletario. Lo han hecho desde la herida. Desde lo que les pasó a ellos y desde lo que le ha pasado a mucha gente antes. Lorca como faro. El dolor como motor. Y la necesidad de decir en voz alta lo que durante décadas se calló a la fuerza.
La portada de Fotogramas de septiembre les coloca exactamente donde están ahora: en el centro del cine español. Ya no son promesa. Son presente.


