‘El Ser Querido’: Sorogoyen convierte Fuerteventura en el Sáhara de los años treinta

Rodrigo Sorogoyen rodó ‘El Ser Querido’ en el sur de Fuerteventura durante siete semanas. La película, escrita junto a Isabel Peña, se estrenó el 26 de agosto en cines españoles tras competir en la Sección Oficial del Festival de Cannes.

La dupla Sorogoyen-Peña ya firmó ‘As Bestas’ y ‘El Reino’. Dos películas que supieron convertir sus escenarios en personajes. El bosque gallego, la jungla política de Madrid. Ahora el desierto majorero. El guion necesitaba espacios de escala casi sahariana para contar una historia de culpa, abandono y autoridad. Y los encontró en la península de Jandía, el llano interior de La Oliva y varios enclaves del municipio de Pájara que la cámara transforma en el Sáhara español de los años treinta.

Javier Bardem interpreta a un director de cine que rueda una película dentro de la película. Victoria Luengo da vida a Emilia, la hija que Bardem no ha visto en trece años. Ese reencuentro en territorio árido y luminoso es el centro de todo. La producción movilizó cerca de 300 figurantes locales e invirtió más de cuatro millones de euros en la isla.

El corazón del rodaje está en el Parque Natural de Jandía. Su altitud máxima alcanza los 807 metros en el Pico de la Zarza. El parque alterna playas de arena blanca al noroeste con acantilados y cabos rocosos en el resto del litoral. La pista sin asfaltar que une Morro Jable con la Punta de Jandía atraviesa un paisaje donde la vegetación endémica, con el cardón de Jandía como especie representativa, refuerza esa sensación de tierra extrema. El equipo también rodó en el Llano de Angostura, Cotillo, Ojos de Garza, Rabo del Ratón y Punta Percebe.

Hay una localización que destaca por encima del resto. El Faro de Punta Jandía, en el confín suroeste de la isla, es donde Sorogoyen filma la tensión entre padre e hija con el correlato más físico. Construido a mediados del siglo XX para guiar a los barcos entre Europa y los puertos africanos, el faro alberga hoy un centro de interpretación sobre la geología, la flora y la fauna del parque. Junto a él, el diminuto Puertito de la Cruz ofrece casas sencillas, barcas y mesas frente al mar. Un contraste brutal con la aridez del entorno.

De regreso hacia Morro Jable, la playa del Matorral suma otro registro visual. Más de cuatro kilómetros de arena fina divididos en torno al Faro de Morro Jable, una torre blanca de 60 metros inaugurada en 1996. En el tramo norte se conserva el Saladar de Jandía, un humedal de unas 11 hectáreas declarado Espacio Natural Protegido desde 1994 y único espacio del archipiélago incluido en el Convenio Ramsar.

Quien quiera ampliar el mapa puede desviarse hacia Cofete, a unos 25 kilómetros de Morro Jable por pista de tierra. La playa, más de 12 kilómetros de extensión virgen, no tiene servicios y el baño está desaconsejado por las corrientes. A un kilómetro de la aldea se alza la Casa Winter, mansión construida en los años cuarenta por el ingeniero alemán Gustav Winter. Las leyendas sobre su posible vínculo con la Alemania nazi la han convertido en uno de los puntos más visitados del sur de la isla.

Al norte, en La Oliva, el equipo utilizó la Arenera de Góngora y Gutiérrez, en Lajares, y otros enclaves del llano interior. Carreteras largas, montañas terracota, memoria rural. La distribución corre a cargo de A Contracorriente Films, con Movistar Plus+ como plataforma original.

Sorogoyen siempre ha entendido que el paisaje no es decorado. Es presión. En ‘El Ser Querido’, Fuerteventura no acompaña la historia: la empuja contra la pared.

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