Kenneth Oribe explica la fotografía oscura y naturalista de ‘Sacamantecas’

El director de fotografía detalla cómo recreó la iluminación de la Álava de finales del siglo XIX en la película dirigida por David Pérez Sañudo, que se estrenó en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.

‘Sacamantecas’ se inspira en la historia de Juan de Garayo, un asesino de mujeres analfabeto. La película sitúa la acción en la Álava de finales del siglo XIX, en el ocaso de la Tercera Guerra Carlista, y mezcla. La película mezcla elementos del thriller, el cine negro, el western y el drama social para construir un retrato de la violencia estructural y la desigualdad de la época. Kenneth Oribe, responsable de la fotografía, optó por un planteamiento visual oscuro y de clave baja que reflejara esas contradicciones sociales y el clima propio del País Vasco.

Oribe y Pérez Sañudo se conocieron rodando cortometrajes. Después colaboraron en un par de series antes de llegar a ‘Sacamantecas’, y actualmente trabajan juntos en otra serie, ‘Iruña 97’.

Según Oribe, uno de los principales retos fue encontrar un naturalismo creíble en la iluminación de una película de época. El equipo utilizó velas y lámparas de gas en los hogares acomodados para respetar las fuentes de luz propias de la época. Un historiador que participó en el proyecto les ayudó a entender esas diferencias: las familias pobres no podían costearse velas y recurrían a materiales rudimentarios como el sebo, mientras que las más adineradas disponían de lámparas de gas y candelabros con muchas velas. Un historiador que participó en el proyecto les ayudó a entender esas diferencias: las familias pobres no podían costearse velas y recurrían a materiales rudimentarios como el sebo, mientras que las más adineradas disponían de lámparas de gas y candelabros con muchas velas.

El director de fotografía reconoce que al principio quiso iluminar todo con velas reales, pero la realidad del rodaje le obligó a reforzar la luz con fuentes eléctricas. «Si quieres un cierto rigor histórico al abordar un escenario de época, intentas usar la menor cantidad de luz eléctrica posible», explica.

Un elemento central del relato es la llegada de la bombilla incandescente a Vitoria. En una secuencia, el jefe de los alguaciles presenta la bombilla en una especie de discurso político que funciona como comentario sobre la oscuridad moral de aquella sociedad. Oribe lo resume así: «Con la llegada de la bombilla, la oscuridad empieza a iluminarse, pero ¿la oscuridad de quién? Solo unos pocos pueden permitirse la bombilla; los demás están condenados a seguir en la oscuridad».

Para Oribe, el peso de la película recae menos en la figura del asesino que en el contexto social que lo rodea. «Lo veo más como un retrato social de la época que como una película sobre el Sacamantecas», afirma. La guerra carlista está presente como telón de fondo y condiciona el trato que recibe la sociedad.

En los exteriores, el equipo buscó días nublados para mantener la coherencia visual con el tono de thriller y con el clima habitual del País Vasco. Planificaron el rodaje en función de la meteorología y, aunque el sol apareció en algunas jornadas, en general tuvieron suerte. El rodaje se prolongó durante varias semanas.

Oribe prefirió no ver la película de 1979 sobre la misma leyenda. «Si tienes demasiadas referencias, acabas atado a ciertas cosas», explica. «Suelo ser muy cauteloso con las referencias que busco y veo».

Cine y series, en tu WhatsAppEstrenos y noticias en el canal de Butaca Online. Gratis y nadie ve tu número.
Unirme al canal