Tom Cruise e Iñárritu presentan ‘Digger’, la película que les llevó una década crear

El primer tráiler de ‘Digger’ ya está aquí. Alejandro González Iñárritu dirige a Tom Cruise en lo que ambos describen como el proyecto más singular de sus respectivas carreras, con estreno en cines el próximo 2 de octubre.

La semilla se plantó justo después de ‘The Revenant’. No era un guion. Ni siquiera una película. «Solo una obsesión recurrente e implacable», según las palabras del propio Iñárritu en una rueda de prensa celebrada en Los Ángeles. Diez años tardó en dar forma a esa idea. No porque no tuviera historia, sino porque buscaba la manera exacta de contarla.

Cruise interpreta a Digger Rockwell, descrito en la sinopsis oficial como «el hombre más poderoso del mundo», alguien que «corre para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que desató lo destruya todo». Suena épico, pero Iñárritu lo presenta desde otro ángulo: «Es absurda, es peligrosa, pero ciertamente cómica, porque la fuente de la gran comedia es la tragedia». Y remata con una advertencia: «Están a punto de conocer a la catástrofe más carismática que hayan visto jamás».

El director no estuvo físicamente en la presentación —andaba en Londres terminando la mezcla de sonido—, pero se conectó para explicar por qué eligió a Cruise. Su respuesta fue tajante: «Eso es como preguntarle a alguien por qué bebes agua cuando tienes sed. Porque es lo que necesitas. La película necesitaba a Tom». Llevaban queriendo trabajar juntos desde principios de siglo. Iñárritu lo admiraba como actor, pero dice que la verdadera sorpresa fue descubrir a la persona detrás.

Cruise, por su parte, llevaba siguiendo a Iñárritu desde que vio ‘Amores perros’ hace 25 años. Cuando el mexicano le trajo el proyecto, llevaba ya un par de años trabajando en él. El proceso arrancó con algo poco habitual: Iñárritu dedicó varios días a leerle el guion en voz alta. «Yo escuchaba atentamente todo lo que pensaba para comprenderlo y saber cómo contribuir», explicó el actor. A partir de ahí, el trabajo fue de ajuste constante. Tono, movimiento, maquillaje. ¿Es dramático? ¿Es cómico? ¿Es demasiado?

La transformación de Cruise fue lo bastante profunda como para que el propio actor le dijera a Iñárritu una frase que lo resume todo: «Me llevó 40 años convertirme en este personaje». Y el director la recoge con peso: «Ambos sabíamos que, a lo largo de nuestras trayectorias, nunca habíamos hecho nada ni remotamente parecido».

La parte técnica también habla de obsesión. Iñárritu rodó en VistaVision, un formato nacido en 1954, con objetivos Leica vintage de gran angular diseñados específicamente para la película. Quería una textura artesanal, algo que se sintiera hecho a mano. «Cada fotograma, cada lente, cada color, cada vestuario, cada rostro, cada contexto, cada objeto, cada capa y símbolo: nada es casualidad», dejó claro el director. «El cine merece una gran escala».

Hay algo llamativo en cómo Iñárritu habla de ‘Digger’. No la vende como una obra maestra ni como un espectáculo. La presenta como algo que durante mucho tiempo solo existió en su cabeza y que necesitó a un ejército de artistas para hacerse real. Diez años desde la primera obsesión. Un actor que lleva cuatro décadas preparándose sin saberlo. Y una cámara de los años cincuenta para filmarlo todo. El 2 de octubre se verá si la espera valió cada uno de esos años.

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